Entrevista Bill condon El beso de la mujer araña
Ana Carballosa
Ana Carballosa

Bill Condon: “El cine nos permite entender mundos que no son los nuestros”

El director regresa a uno de los relatos más poderosos con "El beso de la mujer araña".

Stivi de Tivi
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Ganador del Oscar por Gods and Monsters y artífice de éxitos como Chicago, Dreamgirls y Beauty and the Beast, Bill Condon se ha consolidado como uno de los cineastas más versátiles y sensibles de su generación. Hoy, el director regresa a uno de los relatos más poderosos de la literatura y el teatro con El beso de la mujer araña, adaptación del musical basado en la novela de Manuel Puig.

Ambientada en una prisión durante la dictadura argentina, la historia sigue a Valentín (un preso político) y a Molina (un hombre gay que sobrevive al encierro recreando en su mente las películas de una diva del cine). Entre la represión y el miedo, surge un vínculo inesperado que transforma a ambos. Protagonizada por Diego Luna, Tonatiuh y Jennifer Lopez—quien encarna a la diva en sus múltiples facetas de fantasía—, la película fusiona el melodrama, el musical clásico y una conmovedora historia de resistencia.

A propósito de su estreno en México, platicamos con Bill Condon sobre este regreso al género musical, su trayectoria y el cine como el último refugio frente al dolor.

Time Out México: Ver El beso de la mujer araña se siente como cerrar un círculo: vuelves a la identidad, la represión y la fantasía, temas que ya exploraste en Gods and Monsters. ¿Sientes que esta película es un regreso a casa?

Bill Condon: Totalmente. Gracias por esa lectura; realmente se siente como un cierre, aunque espero que no signifique un "final". Las similitudes son enormes: en ambos casos escribí el guion sin contrato, de forma independiente, buscando financiamiento hasta llegar a Sundance. Y, por supuesto, están estos dos personajes condenados que encuentran la gracia al final de sus vidas. Para mí, habitar esa mezcla de emoción profunda con un guiño camp es mi territorio natural, uno que no visitaba de lleno desde aquel entonces.

TOM: La conexión entre Diego Luna y Tonatiuh es el corazón del filme. ¿Cómo construiste esa química que se siente tan auténtica?

BC: Empezó con un proceso teatral: ensayos, trabajo de mesa y análisis profundo de cada escena. Diego es un creador total; su nivel de compromiso es extraordinario. Pero la química real nació de la claustrofobia del rodaje. Estábamos en una locación que era, literalmente, una celda. Todo el día, todos los días. En la historia, ellos viven bajo una amenaza de muerte constante, y en el set se generó una versión emocional de eso: no existía nada fuera de ese espacio. Esa intensidad hizo que su vínculo creciera de manera orgánica.

TOM: Jennifer Lopez encarna deseo e ilusión, pero también una herida profunda. ¿Cómo fue llevarla más allá del glamour?

BC: Ella lo entendió desde la primera conversación. Comprendió que Aurora, la diva de la película, es en el fondo una proyección de Molina. Ambos comparten la misma herida: la incapacidad de amar y ser amados. Jennifer buscó que, incluso dentro del estilo melodramático, todo tuviera verdad emocional. Logró que la frase de su personaje sobre estar "maldita" resonara con el dolor de Molina cuando confiesa estar cansado de la soledad. Ella aportó autenticidad en medio del artificio.

TOM: Molina sobrevive a través del cine. ¿Te reconoces en esa necesidad de transformar el dolor en historias?

BC: Muchísimo. Ante todo, soy un espectador. El cine te permite habitar otras pieles y entender mundos ajenos. Con los años, el escapismo puro ya no me basta; busco películas que ofrezcan una experiencia completa: emoción, pensamiento y contradicción. Como una comida entera, no solo el postre. Molina usa el cine para sobrevivir, pero también para entender su propia vida. Es imposible no verse reflejado en él.

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