Fernando Cuautle protagoniza Heroico, película de David Zonana
Foto: Cortesía de la producción

David Zonana muestra la brutalidad de los Colegios Militares en Heroico, su nueva película

Para conocer más sobre esta cinta, platicamos con Fernando Cuautle de su papel como cadete del Colegio Militar y sus retos al interpretar a este antagonista

Stivi de Tivi
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Después de que su ópera prima —Mano de obra (2019)— obtuviera éxito a nivel mundial y recolecta varios premios, ahora, el realizador mexicano David Zonana nos entrega Heroico, su segundo largometraje que estrena esta semana en México después de ser presentado en Sundance y el Festival de Cine de Guadalajara.

La película nos presenta a Luis, un adolescente mexicano que se inscribe en un Colegio Militar para apoyar a su mamá con el seguro médico que le proporcionan. Lo que no espera Luis es enfrentarse a los abusos a los que todos los estudiantes son sometidos. 

Time Out México platicó con el actor Fernando Cuautle (Nuevo Orden), el antagonista de esta producción que despertará muchos sentimientos encontrados en el público mexicano.

Me encantó que tú personaje debía de enterrarnos, pero siempre trae en su cara una sonrisa que nos confunde; su movimiento corporal y la manera de expresarse nos hace creer que no es ese villano, pero sí lo es. ¿Cómo fue construir al personaje?
Fue un proceso muy minucioso que hice junto con David porque en los primeros acercamientos y lecturas mi propuesta no era similar, se fue dando en el proceso que lo fuimos construyendo. Yo quería ser más fuerte y David me dijo que dejáramos eso porque él deseaba que mí personaje en llegará a caer bien y hasta les parezca gracioso, pero a la vez teniendo esta parte oscura. Hay un momento en que me siento junto con el personaje de Luis y pongo mi mano sobre su rodilla y por varios segundos no quito la mano, esas son indicaciones precisas que tal vez la gente no las llegue a ver, pero que a mí como actor me da un estímulo y me dice mucho. Hablando del lado profesional fue muy gozoso darle vida a este personaje que tiene estos matices. Durante ese mes y medio que estuvimos filmando la película cada día lo iba disfrutando más lo que me permitía explorarlo más hasta llegar a improvisar cosas.

Tu personaje es muy difícil de leer y de descubrir sus reales intenciones. ¿Cómo fue para ti manejar esta ambigüedad?
Es impredecible. Usé de herramienta todo lo que mis compañeros que son excadetes y que estuvieron, a través de esas historias le pude construir un pasado, todo lo que me contaron, aunque no lo menciono en la película, lo uso para añadir elementos a la psicología. Busqué en internet rostros y caras de los militares para guardarlas en mi mente y usarlas en escena. Vivimos dentro de la locación que es el centro ceremonial otomí, estábamos de lunes a viernes ahí, lo que ayudó a que este fuera un proceso inmersivo total. 

¿No llegaste a sentirte intimidado? Ellos son excadetes con una formación y tú estabas jugando a ser su líder.
Claro porque mis compañeros tenían una energía más ruda y tosca y yo todo agradable por lo que otro reto fue aprender a verme del mismo nivel de su energía. Además de que visualmente su estatura no es como la mía porque son más altos todos, David me pidió que aprovechara eso ya que de todas formas yo siempre debía de sobresalir, aunque ellos fueran más altos, yo soy el que manda. Entonces fue el reto de siempre imponerse con mi presencia.

Al inicio de la película tu personaje le dice a los que van entrando que en el momento que sientan que ya no pueden o ya quieren salirse recuerden que son bien “Pinche afortunados” de estar ahí. Mi pregunta es: ¿en qué momento tú te sentiste “Pinche afortunado” por estar en esta película?
¡Qué bonita pregunta! Yo estaba muy nervioso desde que me llegó la invitación al casting porque era algo que no había hecho antes y que por mis rasgos tal vez no encajaba. Cuando llegué al casting David me dijo, tú vienes muy recomendado, pero no estoy seguro de si eres tú, entonces nos pusimos a trabajar y a raíz de una improvisación que hice con varios excadetes donde tuve que demostrar lo que era yo capaz con tal de obtener el personaje, mostrando con detalles ese lado perverso. Después de hacer ese casting me sentí tan seguro con lo que entregué que hasta dije ya es mío y al final sucedió. Entonces ese fue el momento en que me sentí bien “Pinche afortunado”.

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