Pinocchio de Guillermo del Toro's Pinocchio
Foto: Cortesía Netflix

Después de 15 años de espera, Guillermo del Toro presenta su adaptación de Pinocho en stop motion

Con las voces de Ewan McGregor, Finn Wolfhard, Ron Perlman, David Bradley, Tilda Swinton, Cate Blanchett y Christoph Waltz.

Stivi de Tivi
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Stivi de Tivi
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En 2008, durante la gira de prensa de la película Hellboy 2, el director mexicano Guillermo del Toro anunció que su próximo proyecto sería una nueva adaptación de Pinocho, pero oscura y hecha en stop motion. Para que esa película existiera tuvimos que esperar 14 años porque el proyecto se enfrentó a distintos problemas —entre ellos el financiamiento— pero él luchó para contar esta historia que llega a Netflix.

Pinocho arranca en Italia durante la Primera Guerra Mundial. Geppetto vive feliz con su hijo Carlo hasta que una bomba le quita la vida a su pequeño provocando un terrible dolor en el viejo que lo lleva al alcoholismo. Un día decide cortar el pino que estaba al lado de la tumba de su hijo para crear un muñeco de madera. Los espíritus del bosque presencian esto y deciden darle vida al pedazo de madera para aliviar el dolor de Geppetto. Dentro de Pinocho vive Sebastián, un grillo al que le encargan cuidar del ahora muñeco con vida. El pueblo no reacciona de la mejor manera con Pinocho y mientras algunos le temen otros lo ven como una excelente atracción circense. Pinocho irá descubriendo lo que significa ser humano, con lo bueno y lo malo. 

La película fue tallada de la manera más fina de principio a fin. No hay algún detalle que no haya sido supervisado y cuidado, es una gran pieza cinematográfica artesanal, las manos de talentosas personas de distintas partes del mundo (la parte de los conejos la hicieron en Guadalajara) se notan y admiran. Los personajes y su entorno son un sueño con tintes de pesadilla. La técnica stop motion utilizada para la película logra sacar las mejores actuaciones de estas figuras, sientes su dolor, sientes sus miedos y alegrías, con miradas y gestos logran entregar un gran regalo. Esta es una película revolucionará el cine. Estamos ante un espectáculo audiovisual hermoso que no le hace justicia la plataforma en la que se estrenó, afortunadamente la película todavía se puede encontrar en algunos cines por lo que los motivó a buscarla, es una experiencia emocional que necesita ser vista de la manera más grande. 

Este filme no le teme a ponerse tenebroso y serio, porque su columna vertebral es el duelo y la muerte, cómo vivir con este dolor y aprender a que no te carcoma por dentro. Es la versión más adulta de este cuento italiano, pero también es muy sincera con sus emociones y con lo que desea contar. Que Guillermo haya decidido situar la película en un periodo histórico específico le añade otro elemento a la historia que la hace distinta a todas las demás. La presencia del dictador Benito Mussolini, la propaganda militar y la idea de que todo lo diferente debe ser castigado, esto ayuda perfecto para conectar con la audiencia ya que la crítica social que hace la película termina siendo demasiado actual.

El director tapatío es famoso por su amor a los monstruos y en esta película no podían faltar, solo que los monstruos no son las criaturas de ultratumba, son las personas y sus maneras perversas de controlar a las otras y de desacreditar la felicidad ajena, todo contando desde los ojos inocentes del protagonista. Aunque es un filme con temas adultos no es una película ajena a la familia, se puede disfrutar por su gracia, su manera de presentar los mensajes que tiene, el diseño de los personajes y del mundo y sobre todo que tiene mucho corazón. Es curioso que la historia más humana de este venga de una película hecha en stop motion. A Guillermo del Toro le costó parte de su carrera levantar este proyecto, luchó por ella y esto se refleja en la pantalla, la película tiene mucho corazón y dedicación. Pinocho es amor absoluto.

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