Carlos Armella presenta ¡Ánimo Juventud!
Foto: Cortesía Piano

El director Carlos Armella presenta su cinta ¡Ánimo Juventud!

El cineasta, junto a Daniela Arce e Iñaki Godoy, nos platica sobre su experiencia filmando esta cinta que se presentó en la última edición del FICM

Stivi de Tivi
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Stivi de Tivi
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Ser joven no es fácil y menos si vives en una ciudad tan caótica como CDMX, que justo es donde nos lleva la producción ¡Ánimo Juventud!, una comedia que nos presenta la vida de cuatro adolescentes que se enfrentan a lo difícil que es empezar a ser un adulto; tenemos a Dulce, la típica bully de la escuela que su único deseo es tener cariño; Daniel, quien no deja de meterse en problemas; también está Martín que desea que la chica de sus sueños le corresponda; y al último Pedro, un chavo que decidió crear su propio idioma para comunicarse con los demás.

Ellos son los protagonistas de este filme que estuvo en competencia en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Morelia y que este fin se estrena en la cartelera nacional. Platicamos con su director, Carlos Armella y los jóvenes Daniela Arce e Iñaki Godoy, quienes interpretan a Dulce y Pedro respectivamente.

¿De dónde surge nuestra obsesión por películas sobre adolescentes?
Carlos Armella: Tiene que ver con esas ganas de volver a ser joven ahora como adultos. De volver a ser desenfrenado, impetuoso y esas experiencias que por primera vez se viven de adolescente: el primer amor, el corazón roto, el primer trabajo, todas esas emociones que al ser primerizas se viven con mucha intensidad y se quedan marcadas por lo que deseamos revivirlas de alguna manera en el cine, que es donde hemos podido sentirlas porque combinan la tragedia y comedia de una manera especial. A mí me gusta el cine que te provoca emociones que deja lo racional.

Pero a la vez ¡Ánimo Juventud! no es parece la típica copia de lo que hacen en Estados Unidos…
Carlos Armella: Solemos hacer un retrato de los esquemas gringos sin identidad propia y menos mexicana. En mi proyecto pasado hice una película en un pueblo abandonado en Guanajuato por lo que en mi segunda película quería irme al otro extremo para hacer algo más urbano, con varios personajes retratando la Ciudad de México que conozco porque nací y me crié aquí. Entonces no me llaman la atención estas comedias que son de aspiración, que no salen de la Roma y la Condesa con edificio que fotografían bonito y con personajes aspiracionales; tenemos el otro lado de dramas y tragedias que lleva al barrio bajo a lo duro, oscuro, sucio y hay miles de matices en medio. Eso era lo que quería encontrar, sin ir por las típicas referencias del Ángel de la Independencia o el Zócalo, que sientas la sensación de la Ciudad de México por las texturas desgastadas que existen como las casas grises, la pintura deslavada, entonces con eso fui creando la idea de los personajes que empataron con este lugar, personajes que representen al mexicano típico mestizo que podemos toparnos en el Metro o en la tienda, pero como era una ficción quería rostros muy memorables para que si te los topas en la calle digas que era el que salía en ¡Ánimo Juventud! No copiamos nada en el filme, pero si tomamos elementos para mezclar los ingredientes de una manera distinta.

Para Iñaki y Daniela, ¿cómo fue la construcción de sus personajes? ¿Hay muchas similitudes con su vida real?
Iñaki Godoy: Tuvimos mucho apoyo para construir a los personajes e hicimos muchos ensayos con todo el elenco, hasta con los personajes con los que no compartían cuadro. Carlos metió muchas cosas de mi vida en Pedro y eso hace que yo me parezca bastante a él aunque claro, yo no inventé un idioma. Específicamente con el tema del lenguaje, Carlos había trabajado mucho y esa es la razón por la que se escucha bien y natural ya que el lenguaje tiene una estructura, una lógica al lenguaje hasta la pronunciación. Recuerdo que en las escenas me corregía la pronunciación de un lenguaje, ¿Por qué? Porque el lenguaje tiene estructura y se le pensó, no era tan fácil para mí improvisar, si quería meter algo tenía que ir con Carlos y ver cómo podíamos incluir lo que quería decir para que se incluyera a él. Era un proceso con reglas para tener un lenguaje desde cero.

Daniela Arce: Tuvimos tanto permiso de agarrar cosas de nuestra vida para crear a los personajes aunque respetando su psicología. Dulce y yo compartimos el mismo dolor ya que perdimos a nuestra mamá en nuestra entrada a la adolescencia, haciendo que ambas tengamos un vacío que justo con nuestro crecimiento nos haga sentir y actuar de maneras que no entendemos y esto lo sentí como una especie de catarsis. En el rodaje había confianza para el proceso creativo y además mucho apoyo, si Carlos sentía que algo nos calaba se detenía para que estuviéramos bien y esas emociones no nos las llevamos a casa.

Carlos, ¿Fue difícil encontrar a todo el elenco? No todos los días te topas con jóvenes que además de talentosos saben expresarse muy bien.
Carlos Armella: Desde el principio fui claro con todos de cómo quería que fueran los personajes, sobre todo con la directora de casting, quien me pedía todos los detalles del personaje para ella buscarlos aunque no quería que le diera muchos detalles de su aspecto físico para no casarnos con una idea, solo ver si podían lograr los sentimientos requeridos. La búsqueda no solo se quedó con la directora de casting también se amplió a redes sociales.

Me gustaría que habláramos de la primera escena entre Daniel que interpreta Mario Palmerin y su abuelo, siento que ese momento es el que te atrapa y a partir de ahí ya no sueltas el filme.
Carlos Armella: Muchos me han marcado esa escena y creo que tiene que ver a que con ese momento te dice que esto es una comedia y nos representa lo que queremos ser y no somos que es: tener la última palabra. Esa conversación se vuelve en una lucha por tener la última palabra y aunque ya me convenció no me voy a dejar y seguiré argumentando y hasta sin pensarlo ambos llevaban una chamarra del mismo color para representar que Daniel es un mini abuelo, así que vemos a polos iguales que se están respondiendo. Eso dice mucho de Daniel, quien por nunca dejarse es que se mete en problemas y la vez eso mismo lo salva de los problemas, todo por tratar de tener la última palabra que al final representa el espíritu de la película que lo que los saca adelante es su propia rebeldía y su energía juvenil.

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