Estamos cerca del final de la primera temporada de El Caballero de los Siete Reinos, la nueva serie del universo de Game of Thrones. Creada por Ira Parker junto a George R. R. Martin, y basada en las historias de Dunk y Egg, a estas alturas ya está claro por qué se está convirtiendo en una de las sorpresas del 2026: el episodio 5 se ha colocado como uno de los mejor calificados de todo el universo Thrones en plataformas de audiencia, y solo queda un capítulo para cerrar la temporada.
A diferencia de Game of Thrones o House of the Dragon, aquí la historia es más íntima. Seguimos a Ser Duncan "Dunk" el Alto, un caballero errante con un código moral casi imposible para Westeros, y a Egg, un niño que carga secretos importantes. La serie ha conectado con el público porque regresa a lo esencial: aventura, humor, brutalidad y corazón, todo desde un punto de vista mucho más humano.
Con motivo del final de temporada, Time Out México platicó con Ira Parker, showrunner y creador de la serie; Peter Claffey, quien interpreta a Dunk; y Dexter Sol Ansell, quien da vida a Egg, sobre cómo se construyó esta relación que ya se siente como el centro emocional de la historia.
¿Creen que El Caballero de los Siete Reinos funciona como punto de entrada para quienes nunca han visto Westeros?
Ira Parker: Sí, creo que es un gran punto de entrada porque es una historia mucho más clara y directa: seguimos principalmente el punto de vista de Dunk. Eso hace que el público conecte rápido. Dunk es noble, pero también inseguro, ansioso y lleno de dudas. Es alguien que sueña con ser caballero sin tener nada garantizado. Puede fallar… y no hay un plan B. Esa vulnerabilidad lo vuelve muy humano y cercano.
¿Qué era esencial mantener en la relación entre Dunk y Egg al adaptarlos por primera vez al live action?
Ira Parker: La clave era conservar el corazón emocional. Cuando se conocen, ambos están solos, aunque quizá no lo reconocen. Dunk acaba de perder a su mentor y Egg también llega desde un tipo distinto de abandono. Se encuentran y se vuelven familia sin buscarlo. Su relación es de caballero y escudero, pero también de mentor y aprendiz, de padre e hijo, e incluso de hermanos. Al final, esta es una historia sobre pertenecer.
Peter, ¿cómo construiste la química con Dexter para que se sintiera tan real?
Peter Claffey: Nos conocimos en la prueba de química, al final del casting, y conectamos de inmediato. Dexter es impresionante: es muy maduro y trabaja como si llevara años en la industria. Además, tuvimos dos meses de preparación antes de rodar. Pasamos mucho tiempo juntos: entrenamiento, caballos, combate… y también en momentos normales, como ir a las maquinitas. Eso ayudó muchísimo, porque la relación entre Dunk y Egg es el centro de la serie.
Dexter, ¿qué es lo más curioso o divertido de trabajar con adultos en una producción tan grande?
Dexter Sol Ansell: Es raro porque soy el único niño, pero al mismo tiempo no se siente así. Llevo poco tiempo actuando, pero ha sido una parte enorme de mi vida. Me siento muy cercano a todos, como si fuéramos un grupo de amigos. Lo único extraño es recordar que, aunque convivimos como compañeros, al final todos son adultos.
La serie mezcla calidez y humor con momentos duros. ¿Cómo lograron ese equilibrio?
Ira Parker: Todo está construido desde el punto de vista de Dunk. No vemos Westeros desde los grandes castillos, sino desde la perspectiva de alguien que apenas está descubriendo el mundo. Eso permite que el tono cambie rápido: un momento puede ser luminoso y, al siguiente, brutal. Queríamos que el público sintiera lo mismo que Dunk en cada escena.
Peter Claffey: Dunk tiene un código moral muy claro, casi ingenuo, y eso en Westeros es peligroso. Pero lo interesante es que la historia no se burla de su nobleza, sino que la pone a prueba.
Dexter Sol Ansell: Eso hace que todo importe más, porque primero te encariñas con ellos. Se sienten como familia y, cuando llega la oscuridad, te pega de verdad.

