Cuando conocimos a Rosario Tijeras, era una joven marcada por la violencia que aprendió a sobrevivir en un mundo donde confiar tenía consecuencias. Lo que comenzó como la historia de una mujer impulsada por la venganza, se transformó en el retrato de alguien que ha perdido amores, amigos y familia, pero que nunca ha dejado de levantarse. Ahora, en su nueva temporada, Rosario enfrenta el peso de su pasado mientras intenta proteger lo que más ama.
La serie, una producción de Sony Pictures Television disponible en exclusiva por Netflix, regresa con 40 episodios que continúan la historia de uno de los personajes más populares de la televisión mexicana reciente.
Para Bárbara de Regil, Rosario se convirtió en el papel más importante de su carrera y en un personaje que ha acompañado gran parte de su vida profesional durante casi una década. Time Out México conversó con la actriz sobre la evolución de este ícono, las pérdidas que la han definido y el fenómeno que ha mantenido viva la serie por tantos años.
No te puedes perder: Paul Rudd se sincera a través de la música en "Letras Robadas"
Hay actores que pasan años buscando un personaje que los defina y a ti te llegó con Rosario. ¿Ha sido un regalo o una responsabilidad cargar con un papel tan identificado contigo?
Bárbara de Regil: Creo que, más bien, yo le he dejado cosas a Rosario; es al revés. Ella tiene esta fuerza y estas ganas de vivir que son mías. Mi vida es muy aparte y yo no soy el personaje. Lo único que a veces me deja es ese tono de barrio que de repente se me sale, pero yo le aporto mucho, sobre todo de mi personalidad. La voy construyendo conforme crezco y maduro.
Aunque Rosario sigue teniendo cierta inocencia —no es una mujer culta, hay muchas cosas que no entiende o palabras que no conoce—, siempre pone el pecho, defiende a las personas aunque la hayan traicionado y sigue creyendo en el amor. Ahí es donde somos diferentes: Bárbara sí se protege. Si la traicionan, aprende y sigue adelante; Rosario, en cambio, sigue creyendo. Si ve a alguien en problemas, va y lo salva. Eso es algo muy bonito del personaje. Tal vez aprendo un poco de ella, pero en realidad siento que soy yo quien más le aporta.
¿Qué crees que ha conectado tan profundamente con el público para que siga vigente después de tantos años?
Bárbara de Regil: La verdad es que habrían sido menos temporadas si hubiéramos decidido terminar la historia en la tercera. Pasaron varios años en los que la gente insistió muchísimo en que regresara, y fue ese cariño lo que nos llevó a continuar. Estoy muy agradecida porque el fanatismo que existe alrededor de ella es impresionante. El personaje trascendió la pantalla y llegó al corazón de muchas personas. Yo trabajo para el público y para el entretenimiento, así que aquí seguiré mientras el cuerpo aguante. Creo que una de las cosas que más le gustan a la gente es que Rosario es como un ave fénix: siempre se levanta más fuerte. Eso conecta mucho, especialmente con las mujeres.
Después de tantos años interpretándola, ¿qué es lo más difícil de encarnar a Rosario?
Bárbara de Regil: Es muy cansado. Rosario siente todo profundamente; si algo le pasa a alguien, ella lo vive, lo llora y lo carga. Para mí, eso es agotador emocionalmente. A veces pienso: "Ya no llores por esto", pero está tan involucrada en la vida de los demás que no puede evitarlo. También es agotador físicamente. La gente ve una pelea de un minuto en pantalla, pero detrás hay calentamientos, ensayos con cámara y muchas repeticiones. En esta temporada, incluso recibí un golpe accidental durante una práctica. Son cosas que pasan cuando trabajas en tantas secuencias de acción.
¿Qué descubriste sobre ella después de acompañarla tanto tiempo?
Bárbara de Regil: Algo que siempre me ha gustado es que no tiene un equipo; es una mujer que constantemente intenta enfrentarse sola al mundo. También hay algo muy trágico en su historia: siempre pierde a las personas que ama. Su hermano, Brandon, El Fierro y muchos otros han desaparecido de su vida. Es como si estuviera destinada a vivir esa pérdida una y otra vez. Por eso tampoco le gusta acercar demasiado a la gente. Cada vez que alguien se vuelve importante para ella, existe el riesgo de que termine pagando las consecuencias. Rosario parece invencible, como una gran heroína de acción a la que nunca le pasa nada, pero a quienes están a su alrededor sí. Y ahí está, quizá, la verdadera tragedia del personaje.

