Amarga Navidad
Cortesía | Entrevista al actor Leonardo Sbaraglia
Cortesía

De Cannes a tu pantalla: Leonardo Sbaraglia reflexiona sobre Amarga Navidad

El actor detalla el riguroso y fascinante proceso de rodar Amarga Navidad, destacando su intensa escena junto a la actriz Aitana Sánchez-Gijón

Stivi de Tivi
Publicidad

Leonardo Sbaraglia es un actor argentino que ha logrado triunfar en su país, en las industrias española y mexicana, y hasta en Hollywood. Lo hemos visto en películas como Relatos salvajes, Dolor y gloria y La odisea de los giles, pero también en series como Élite, Las Azules y Menem. Ahora vuelve a encontrarse con Pedro Almodóvar en una de las películas más personales de toda la carrera del director manchego.

Amarga Navidad, que tuvo su paso por el Festival de Cannes como parte de la Selección Oficial, es una película sobre el duelo, la creación y la forma en la que los artistas convierten la vida en ficción. La historia sigue a Elsa, una mujer que atraviesa una crisis emocional tras la muerte de su madre, mientras Raúl, un cineasta, comienza a escribir una historia inspirada en ella. Sbaraglia interpreta a este personaje, un hombre que observa y escribe; un papel contenido y profundamente ligado al universo de Almodóvar.

Time Out México pudo conversar con el actor sobre lo que significa ser un "chico Almodóvar", el peso del legado y su experiencia al trabajar con Aitana Sánchez-Gijón.

También puedes leer: "La verdadera comedia vive en las rarezas", Tina Fey y Colman Domingo sobre 'Las cuatro estaciones"

La película no es emocional en el sentido clásico, es mucho más contenida. ¿Cómo se actúa una emoción cuando el guion no te pide explotarla, sino casi esconderla?

Leonardo Sbaraglia: Me gusta la pregunta. La verdad, ese es justamente el desafío. Y creo que eso es un poco trabajar con Almodóvar: encontrar un idioma, un lenguaje que es completamente suyo, el lenguaje de su universo. Un universo que él ha ido construyendo durante tantos años y que creo que ni él mismo es consciente de todo lo que ha generado ni de lo sofisticado que se ha vuelto. Como actor, uno termina siendo una pieza chiquita dentro de ese gran rompecabezas, de ese gran palacio que él construye. Pedro siempre te pide lo mínimo, lo mínimo, lo mínimo. No quiere que muevas un músculo de más.

Amarga Navidad
CortesíaEntrevista a Leonardo Sbaraglia

Justo hablando de ese universo tan particular de Almodóvar, ¿es difícil entrar en él y también no perderse dentro de él?

Leonardo Sbaraglia: Sí, claro que es difícil entrar. Ya haber trabajado dos veces con él, como es mi caso, es un privilegio enorme y me siento muy afortunado. Pero más que perderte, el trabajo es entender que él necesita algo muy concreto y específico de ti. Tienes que separar un poco tu propia identidad y aceptar desaparecer dentro de su pintura, dentro de su tapiz. Más que perderse, hay que aprender a desaparecer ahí y hacerlo con gusto.

Uno de los temas más interesantes de la película es el legado. Raúl está escribiendo un guion mientras piensa en cómo sus obras terminan afectando a otros. En tu carrera, que ha pasado por Argentina, España, México, Hollywood, cine y televisión, ¿piensas en el legado que estás dejando?

Leonardo Sbaraglia: Creo que la vida de un actor es larguísima, mucho tiene que ver con las decisiones que uno toma. De hecho, muchas veces la carrera se construye más diciendo que no que diciendo que sí. Yo empecé a trabajar a los 15 años y espero todavía tener unos treinta años más de carrera. Siento que existe un relato paralelo entre las películas y mi propia vida. Me veo en distintos trabajos y siempre encuentro alguna relación con el momento personal que estaba viviendo. No sé si eso es el legado exactamente, pero quizás alguien más, con perspectiva, pueda leer algo de esa historia.

Amarga Navidad
CortesíaEntrevista a Leonardo Sbaraglia

Tenemos que hablar de una de las escenas más intensas de la película: la escena del parque junto a Aitana Sánchez-Gijón. ¿Qué me puedes contar de ese momento?

Leonardo Sbaraglia: La preparamos muchísimo, como si fuera teatro. Con Aitana construimos una relación de trabajo hermosa, y Pedro ensaya muchísimo. Cada detalle estaba medido. Era como estudiar una partitura, no podías subir una nota de más ni mover un músculo de más. Pero ya al momento de rodarla, en Aranjuez, el desafío fue justamente soltarnos un poco de toda esa precisión y encontrar verdad en el instante. Creo que por eso la escena se siente tan viva y emocionante.

Recomendado
    Noticias más recientes
      Publicidad