Gore Verbinski es un director que crea mundos en sus peliculas. Desde el terror elegante de The Ring hasta la acción perfectamente orquestada de la trilogía de Piratas del Caribe, siempre ha tenido una obsesión: los sistemas que colapsan. Pasó casi una década sin dirigir, pero ya está de nuevo en el cine con Buena suerte, divierte, no mueras, una película que se siente como un regreso y una reacción.
La historia arranca con una idea simple: un tipo del futuro ha intentado salvar al mundo más de cien veces... y ha fallado en cada ocasión. Así que lo intenta una vez más, reuniendo a un grupo de personas que no son héroes, ni los más preparados, ni siquiera los más estables. Son gente común, rota, distraída; básicamente, nosotros. Entre ellos está Mark, interpretado por Michael Peña, un actor que lleva años haciendo algo muy raro: desaparecer dentro de cada película. Lo has visto en dramas, comedias, blockbusters y cine independiente, y siempre se siente real. Nunca forzado.
Time Out México conversó con Gore Verbinski y Michael Peña sobre los fracasos que te forman y por qué sentimos que las películas ya no se ven como antes.
Te alejaste del cine durante algunos años. ¿Qué cambió en la industria, en el mundo o en ti, que te hizo regresar para contar esta historia?
Gore Verbinski: Si miras alrededor, el mundo prácticamente ya está respondiendo esa pregunta. Hay una sensación muy clara de desilusión, como si estuviéramos perdiendo algo. La gente lo percibe; ya sea por las redes sociales o la inteligencia artificial, hay una sensación de que nos estamos alejando de una verdad más profunda, casi esencial. Por eso, esta película se sintió urgente, como algo que tenía que hacerse ahora. Además, películas así son raras. Cuando tienes la oportunidad de hacer un proyecto de este tipo, sientes una alegría muy particular al tomarla.
Michael, me encanta cómo te mueves entre géneros casi de forma invisible. ¿Alguna vez has sentido que te pasan por alto justamente por eso?
Michael Peña: La verdad, me siento muy afortunado de poder moverme entre géneros. Siempre es un reto y es algo que disfruto mucho. Lo único que no he hecho es una sitcom o una serie larga. Tal vez algún día lo intente. Este tipo de películas ya no se hacen tanto y, cuando aparecen, se sienten especiales; se sienten como rock and roll. La energía del guion y de cuando empezamos a filmar las escenas se sentía como la de un grupo de gente con mucha libertad creativa. Eso me recordó a Crash, que hicimos con muy poco presupuesto, pero con una energía increíble.
En redes sociales hay una conversación sobre cómo los blockbusters ya no se ven como antes, que eran más cinematográficos y cuidados, y usan como ejemplo escenas de Piratas del Caribe. ¿Qué opinas de esto y de que tu trabajo sea el ejemplo de "cuando se hacían bien las cosas"?
Gore Verbinski: Creo que tiene que ver con filmar de manera "fotográfica". Hoy puedes hacer muchísimo por computadora, pero si dependes solo de eso, te alejas de lo real. Cuando partes de algo tangible y luego añades efectos, todo tiene que integrarse. Pero si todo es digital desde el inicio, ya estás trabajando en un mundo completamente artificial. El ejemplo más claro es el sol. Filmar con luz real es algo que no puedes replicar completamente en un set. Por eso, siempre intento empezar con algo real, incluso si sé que después será CGI. Eso te da un punto de referencia, algo que mantiene la imagen honesta. Solo porque puedes hacer algo no significa que debas hacerlo.
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La película habla de intentarlo una y otra vez sin importar cuánto falles. ¿Cuál es un fracaso en su carrera que los haya moldeado como artistas?
Gore Verbinski: Creo que la gran lección es entender que habrá éxitos y fracasos, y que no puedes definirte por eso. Al final estás experimentando, como en un laboratorio. Algunas cosas funcionan y otras no. Lo importante es volver a ese lugar creativo donde estás explorando, incluso con la posibilidad de que todo falle. Ahí es donde pasan cosas interesantes. Y eso fue lo que sentimos con esta película. Todos sabíamos que era algo especial.
Michael Peña: Para mí fue Crash. En ese momento cambiaron muchas cosas para los actores latinos. Antes había grandes limitaciones en los castings, pero poco a poco eso empezó a cambiar. Recuerdo una audición para una serie médica que no era para mí, pero insistí en hacerla porque quería explorar cómo construir ese tipo de personaje. No conseguí el papel, pero aprendí algo nuevo, y luego usé eso en Crash. Ahí entendí que cada experiencia suma. No hay derrotas si aprendes algo en el proceso.
¿Cómo armaste este elenco?
Gore Verbinski: Conociendo bien a los actores y su trabajo. Con Michael ya había trabajado antes. Más que audiciones, se trata de conversaciones, de entender qué aporta cada actor y cómo encaja dentro del todo. Es como construir un círculo donde cada uno tiene su propio espacio. Me siento muy afortunado de que todos hayan aceptado. Además, al ser una película independiente, todos estaban ahí por decisión propia, no por dinero. Y eso se siente en el resultado.

