Jessica Chastain es una de las actrices más reconocidas de su generación, ganadora del Oscar y con una filmografía que incluye títulos como Historias cruzadas, La noche más oscura y Los ojos de Tammy Faye. Tras colaborar con el cineasta mexicano Michel Franco en Memory, Chastain vuelve a trabajar con él en Dreams, un intenso drama presentado en la Berlinale y que ahora llega a la cartelera mexicana.
La cinta narra la historia de Fernando (Isaac Hernández), un joven bailarín mexicano que viaja a Estados Unidos convencido de que su relación con Jennifer (Chastain), una filántropa de la alta sociedad, será su puerta de entrada al éxito. Sin embargo, lo que comienza como un romance apasionado pronto revela tensiones de poder y desigualdad que reflejan la propia relación entre México y EE.UU.
En su visita a México para la premier, Chastain conversó con Time Out México sobre su experiencia en este proyecto y lo que implica habitar un personaje tan magnético como perturbador.
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Esta historia es más que una historia de amor, es sobre poder y lo que entiende Jennifer sobre el poder. ¿Qué me puedes decir sobre esto?
Creo que en la mente de Jennifer su error es creer que lo hace por amor, porque piensa que la única manera en la que puede amar es teniendo control y poder. Eso se ha establecido por la relación con su padre, la sociedad, la familia, el dinero. La forma en que su padre y su hermana la tratan, como si fuera una niña o una mascota a la que deben cuidar, marca su manera de entender el amor. Entonces, ella le hace lo mismo a Fernando: lo trata como un objeto porque es la única forma en la que siente que ese amor es auténtico.
Hablemos de la escena de las escaleras en la que Jennifer y Fernando se besan apasionadamente. Para mí fue más una escena de danza que otra cosa, ¿cómo fue crearla?
Es chistoso porque es una escena poderosa, fuerte, pero para nosotros no lo fue. Cuando la filmábamos jamás pensamos que sería un momento sexy, pero las personas están reaccionando así y eso me pone feliz. Fue coreografiada como un baile: estábamos contando en nuestras cabezas, “uno, dos, tres, cuatro, cinco, ahora nos movemos por acá; otra vez, uno, dos, tres, ahora por acá”. Todo fue un baile y nada más, pero con la magia de que parece algo más. Esa es la ventaja de trabajar con un bailarín profesional: todo está estructurado y organizado, porque es lo que hace para vivir. Hay un ritmo y unos tonos que debe seguir, y eso es lo que hicimos.
¿Qué opinas de que Jennifer separe su vida personal de su vida laboral?
Creo que Jennifer está muy feliz con esa doble vida. Ella podría irse a México y vivir con Fernando. Lo curioso es que ella es feliz en México y él es feliz en Estados Unidos. Tal vez deberían romper y cambiar de países.
Tu primer trabajo con Michel Franco fue Memory. ¿Qué encontraste en este director la segunda vez que trabajaron juntos?
Me encanta trabajar con Michel y me interesan las historias que quiere contar, porque toca temas de los que tal vez hablamos mucho, pero los aborda desde ángulos poco comunes. Por ejemplo, con Jennifer: la idea de una mujer filantrópica vista desde el privilegio. ¿Existe ahí realmente compasión? Porque ella básicamente da dinero para adueñarse de cosas, en lugar de dar dinero para ayudar a las personas.
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