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Julia Ducournau, la directora feminista de Voraz

Voraz, la película de la cineasta francesa Julia Ducournau, incrusta los dientes en el canibalismo y ha hecho que hasta se desmayen los espectadores

Foto: Rex Features

Julia Ducournau voltea los ojos en un modo tan profundo y très cool que sería imposible hacerlo para aquellos que no son franceses. La directora de 33 años habla sobre cómo su casa de arte/película de terror se convirtió en un miniescándalo después de haberse proyectado el año pasado en el Festival de Cine de Toronto, en el cual un par de personas se desmayaron y fueron enviados al hospital.

Voraz es "cruda"; trata sobre una joven vegetariana de 17 años Justine (Garance Marillier), quien tiene un peculiar gusto por las entrañas humanas durante la semana del menú fresco en la universidad veterinaria (seguido de una escena "mira detrás de tus manos" que involucra un dedo cortado).

Y si en alguna ocasión llegaste a voltear los ojos por alguna película sobre la sexy rubia que corre con tenis, esta cinta es para ti. Ducournau forma parte de la nueva generación de cineastas de horror que transforma al tradicional género sexista. 

¿Es extraño ser reconocida como la directora que provocó desmayos en el cine?
Sí. La manera en que me han retratado en las críticas es como si fuera Morticia Addams o Marilyn Manson. No soy esa persona. Soy más dulce.

¿Estabas en la proyección cuando llamaron a las ambulancias?
Sí. Pero fueron dos personas, de 1,200. Acto seguido, estás leyendo sobre una ola de personas desmayándose. Se está convirtiendo en una leyenda urbana.

¿Así que la película no es así de terrorífica?
¡No! Mi película no es una película de terror. La llamo: mi mutante. Creo que hay personas que están demasiado asustadas para verla, cuando podrían manejarla perfectamente. No es pornografía de tortura. Pero las personas que quieren ver pornografía de tortura se decepcionarán.

¿Hay alguna escena en particular que saque de onda al público, como el dedo?
¡Sí! El dedo. En la mente de todos es realmente sangriento. Pero no lo es. Solamente hay un close-up. Todo lo demás en realidad está en tu cabeza. No ves mucho. Lo que es más perturbador es que comienza como una comedia. Se vuelve más incómodo, más para una risita nerviosa. De repente ya no te estás riendo más.

¿Por qué canibalismo?
Como un tabú me parece interesante. Cuando lo ves como asesinato, no dices que deja de ser humano. Pero cuando hablas de canibalismo piensas en un monstruo. En las películas, los caníbales son tratados como zombies o aliens. Para mí la pregunta es ¿por qué?

¿Fue importante para ti hacer que las mordidas sangrientas se vieran reales?
Sí, y no saturar de sangre. La película conmociona a la gente porque no es sangrienta. Estamos muy acostumbrados a los filmes con sangre. En los primeros tres segundos de un gran blockbuster ves tres cabezas siendo decapitadas severamente. Ves exceso de sangre CGI. Es demasiada sangre para poderse vincular. De hecho no hay tanta sangre en un dedo.

Las películas de horror están llenas de mujeres corriendo asustadas en sus pants. ¿Raw fue una revuelta contra la misoginia?
Sí, pienso que el recuadro de mujeres en películas —no solo en películas de horror— está sexualizado. No hay nada de verdad en ello. No puedo relacionarme con ello. Fue importante para mi retratar honestamente a un cuerpo. Quería enseñar que ella tiene ojeras, poros tapados y acné.

¿Te sientes parte de la nueva generación de directoras feministas del cine de horror?
Mi película es feminista, pero no me veo con esa meta: “Voy a hacer una película feminista”. Soy feminista en la vida, así que eso se muestra en mi película.

Última pregunta, ¿es verdad que viste una película de terror cuando tenías seis años?
¡Sí! Fue un mero accidente. Mis papás me llevaron a una cena con ellos y me pusieron a ver caricaturas en el cuarto. Le cambié a los canales y quedó en La masacre de Texas. No lloré, eso lo recuerdo distintivamente. No puedes no recordar haber visto a Leatherface.

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