La Civil: la película protagonizada por Arcelia Ramírez y dirigida por Teodora Ana Mihai
Foto: Cortesía La Civil

La Civil: la película protagonizada por Arcelia Ramírez y dirigida por Teodora Ana Mihai

Platicamos con ellas sobre el estreno de la película y cómo fue para ellas este proyecto que llega a las salas de cine el 19 de mayo

Stivi de Tivi
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Stivi de Tivi
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Exactamente hace un año, en la pasada edición del festival internacional de Cannes, se hizo viral un video tomado en la croisette en el que la actriz mexicana Arcelia Ramírez recibía ocho minutos de aplausos. Esto gracias a su trabajo en la película La Civil, que fue dirigida por la realizadora rumana Teodora Ana Mihai, quien nos presentaba la historia de Cielo, una madre al norte de México a la que el cartel secuestra a su hija. Desesperada porque las autoridades no la ayudan, decide hacerse cargo de la situación metiéndose hasta lo más profundo de la organización criminal.

Platicamos con la directora y con Arcelia Ramírez sobre este filme que por fin llega a la cartelera nacional este fin de semana.

Cocinamos tu faceta en el documental y ahora entras a la ficción. ¿Qué te llevó a escribir y dirigir La Civil?
Teodora Ana Mihai: Estudié ficción, pero durante mi carrera el documental me descubrió o yo descubrí el documental, entonces mi primer largometraje fue un documental observacional que se llama Waiting for August y que trata de niños menores en Rumanía, mi país natal. Esta película viajó mucho donde hice muchos contactos en el medio documental y quería seguir formando parte de este tipo de cine. Vengo a México para hacer mi tarea de investigación que siempre hago porque quiero entender bien la temática y todos los matices. La idea era encontrar a un niño o adolescente porque me gustan los personajes adolescentes ya que tienen un conflicto interno inherente y eso en un conflicto externó o una circunstancia difícil para crecer. Ese era mi punto de inicio para este proyecto por lo que empecé a hablar con niños y estudiantes durante la investigación. En ese proceso una mamá, Miriam Rodríguez y yo nos encontramos, ella empezó a contarme su historia, ella me dijo una frase muy precisa que nunca voy a olvidar: que “Abro los ojos con el sentimiento de matar o morir, eso lo que siento cada mañana”. Esta frase click en mi cabeza por lo que quise entender como una mamá, una ama de casa llega a tal conclusión. ¿Qué le pasó?  Ese fue el momento en el cual decidí cambiar de punto de vista.

Entonces, ¿cuándo cambias de punto de vista también cambias del documental a la ficción?
Teodora Ana Mihai: Al inicio empecé a filmarla en su día a día, pero pronto me di cuenta de que el documental no era lo ideal para darme la libertad de tratar el tema como yo quería y que la ficción me iba a permitir levantar la historia y el personaje a un nivel metafórico porque a mí no me no me llamaba tanto la atención apuntar el dedo a alguien o hablar de un cierto estado. Quería presentar solo a una persona, a una mamá porque me daba cuenta de que había tantas madres lamentablemente que sufrían esto. Entonces yo quería una historia con la que pudiera hablar de manera metafórica y así se creó el personaje de Cielo, que está inspirado, pero no es la historia de Miriam Rodríguez. El guión lo escribí con Habacuc Antonio de Rosario, un novelista tamaulipeco, juntos utilizamos muchos otros testimonios que habíamos escuchado. Entonces creamos una historia de ficción radicada en la realidad de varias personas y familias victimizadas.

Arcelia, las emociones están en el momento que tienen que estar sin ir a más o ir a menos, cada lágrima está en el punto al que debe llegar. ¿Cómo lograr no exagerar las emociones?
Arcelia Ramírez: Esa era una preocupación de Teodora desde el inicio, el tono con el que iba a narrar esta historia. Como se trata de personajes tan humanos con todos sus colores y sus matices hubiera sido un error irnos al melodrama porque los personajes tenían mucha complejidad, así que eso fue de la mano de Teo porque era difícil el asunto de la contención y de contra estimular para lograrlo porque tratándose de una situación tan dolorosa a la hora de ponerse ahí al personaje o a mí quizás me podría ser fácil desbordarme emocionalmente, pero ahí Teodora entró muy bien a contener y a ponerme también en la situación de la fortaleza que el personaje de Cielo iba descubriendo de sí misma, una fortaleza que no conocía, una valentía, una inteligencia. Es un personaje que se sacude la sumisión, la abnegación y que se da cuenta de quien es, además de que busca la justicia y que toma la búsqueda de su hija por su propia mano. Eso también es muy emocionante de la película y del guion, que es una mujer que sale de la que es para volverse otra persona que no conocía, no necesariamente mejor o peor sino otra distinta.

Además de una historia tan fuera, ¿Cuáles fueron los retos a los que te enfrentaste?
Teodora Ana Mihai: Hicimos la película en plena pandemia y en condiciones realmente delicadas porque todavía no había vacunas, así que había un riesgo muy grande y yo estaba consciente de que si me enfermaba pues el rodaje hubiera tenido que detenerse entonces efectivamente me cuide mucho, me Levante todos los días a la misma hora, hacía yoga todos los días, consumía vitaminas, desayune y cene todos los días lo mismo prácticamente, el desayuno siempre fue el mismo y la cena de repente variaba, pero muy poquito. Desayunos y cenas eran en mi habitación para evitar el contacto con los demás y disminuir los riesgos.

¿Por qué era el mismo desayuno y cena?
Teodora Ana Mihai: Pues no sé, quizá para evitar también recargarme o que algo estuviera no estuviera bien, o sea para evitar como todas los malestares intestinales porque también yo creo que todo este ejercicio mental y emocional a mí me pegan directamente en la panza en la panza, entonces no quería tampoco que otros factores fueran a trastornar digamos, ¿No? En fin, son detalles muy domésticos, pero creo que fueron importantes para poder estar al 100% en las escenas.

Es una película emocional, pero también cargada de acción. ¿Cómo te preparaste para esas secuencias?
Arcelia Ramírez: Físicamente me exigió mucho, aun cuando era en el ritmo del personaje, o sea, no era una mujer atleta deportista, no trabajaba en un circo ni era bailarina, pero desde su ser si había que correr que ir y venir, ¿Sabes? Y como se repetían varias veces las escenas, incluso las de acción, pues no se me tenía que notar la fatiga, entonces como te dije hice yoga todos los días. todos los días me levanté a hacer yoga, eso era lo primero que hacía. 

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