La nueva película sobre Breathless revela los orígenes de la Nueva Ola Francesa
Foto: Cortesía
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La nueva película sobre Breathless revela los orígenes de la Nueva Ola Francesa

Guillaume Canet comparte cómo se transformó en Jean-Luc Godard para retratar los días caóticos del histórico rodaje

Stivi de Tivi
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La Nueva Ola Francesa cambió para siempre el lenguaje cinematográfico con su libertad narrativa, su experimentación visual y su mirada profundamente personal. À bout de souffle se convirtió en el estallido de aquel movimiento que marcó a cineastas en todo el mundo —incluido Richard Linklater— y este año llega a la pantalla una película que revive esos días turbulentos del rodaje que redefinió el cine moderno. Para conocer más sobre este retrato de Jean-Luc Godard, conversamos con el actor francés Guillaume Canet, quien da vida al legendario director y está nominado al Golden Globe por su trabajo.

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Jean-Luc Godard es una figura icónica. ¿Cuál fue la primera cosa que decidiste no imitar para que la interpretación no se volviera una caricatura?

El gran reto era no convertirlo en una caricatura, porque tenía una voz peculiar, hablaba mucho citando frases, tenía una manera de hablar muy distinta y también una forma de moverse muy particular. Era una línea muy fina para entender quién era y por qué hacía las cosas. Y cuando entendí la lógica de este hombre, ya no podía hacer una caricatura de él. Es alguien extremadamente lógico: sólo usa las palabras necesarias. No habla porque sí. Se mueve como tijeras dentro del encuadre, con movimientos grandes, muy decisivos, y a veces con pequeñas dudas antes de un corte. Tuve la oportunidad de entenderlo casi como un programa: si alguien dice esto, él dirá aquello. Si alguien hace esto frente a él, sentirá aquello. Necesitaba comprender la lógica del personaje.

Richard Linklater tiene una forma de dirigir muy humana y observadora. ¿Cuál fue la nota más sorprendente que te dio y que cambió tu aproximación al personaje?

No hubo muchas notas. Las únicas durante el rodaje fueron sobre el ritmo. Como es una comedia, a veces me preguntaba si era posible que Godard hablara un poco más rápido en una escena. A veces había espacio para acelerar y a veces no. Intercambiábamos opiniones y normalmente llegábamos a la conclusión de que sí era posible; simplemente yo estaba en otro ritmo y él quería que sonara más rápido. Hay muchos directores que te piden esto porque saben que el ritmo es esencial, especialmente en comedia.

¿Qué crees que Linklater vio en ti para que pudieras interpretar a Godard?

Él mencionó varias veces en Q&A que yo tenía una especie de confianza de un director debutante, el “swagger”, algo que otros no tenían. Eso es lo que él dijo, sólo él. Yo sólo sabía que tenía que interpretar a Godard, y mi meta era acercarme lo más posible a quién era en 1959. No quería interpretar nada más que eso. Aprendí todo lo que pasó antes del 59 para entender su vida cuando hizo Breathless: ¿qué pensaba?, ¿qué quería lograr? Estaba muy enfocado en Jean-Luc, no en Jean-Luc Godard o Godard, que luego se convirtió en una marca, en un ícono. Yo interpretaba al joven director que quiere hacer su primera película.

Godard trabajaba con libertad, con lo impredecible, con el caos. ¿Cómo influyó eso en tu propio trabajo?

Godard sabía qué iba a pasar después, al menos lo que había escrito. Todo lo demás no era tan sorprendente: veía que algo ocurría y filmaba ahí. Se adaptaba. Pero el equipo no sabía qué iba a pasar, y así lo quería él, porque buscaba meter realidad en la película. Quería capturar la realidad en una película. ¿Y cómo haces eso? Es imposible. Su pensamiento era: “En la realidad no sabes qué va a ocurrir, así que no voy a decirle a nadie qué viene”. Les decía a sus actores y al equipo: “Este es el plano, este es el texto. Vamos a grabar”. Todo era muy instintivo.

¿Qué te gustaría que el público descubra de Godard que a menudo se pierde por su estatus de leyenda?

Quiero que entiendan que dudaba. Dudaba de sí mismo, dudaba de si la película sería visible, si funcionaría. Y está bien dudar cuando quieres hacer algo grande, algo que nunca has hecho. Es normal dudar cuando no sabes nada todavía. Mucha gente joven duda de si podrá lograr algo, si será suficientemente buena para crear algo… y no tiene que ser arte, puede ser cualquier cosa. Pero luego te das cuenta de que todos han tenido un momento así en su vida: un momento en el que todavía no estaban listos, pero se convirtieron en lo que serían. Y está bien no ser perfecto desde el principio.

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