Sandra Godínez sobre "Un hijo propio"
Cortesía | Sandra Godínez sobre Un hijo propio
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“No justificamos, queremos entender”: La presión social detrás de Un hijo propio

Detrás del robo de un bebé hay una historia de dolor ignorado, Sandra Godínez detalla cómo esta docuficción explora el lado humano de un escándalo mediático

Stivi de Tivi
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Una mujer fingió un embarazo durante meses hasta que una decisión desesperada la convirtió en la protagonista de uno de los casos más impactantes de México. Sin embargo, Un hijo propio no busca revivir el escándalo, sino entender el dolor, la presión y las expectativas que llevaron a Alejandra a creer que esa era su única salida.

Detrás de esta mirada se encuentra Sandra Godínez, una de las productoras mexicanas con mayor experiencia en historias inspiradas en hechos reales, con títulos como 1994 y Las tres muertes de Marisela Escobedo en su trayectoria. Ahora, de la mano de la directora dos veces nominada al Óscar, Maite Alberdi, lleva este caso al cine en una película que se estrena esta semana en salas y que posteriormente llegará a Netflix.

Time Out México conversó con Sandra sobre el enorme reto de transformar un caso que muchos creían conocer en una profunda reflexión sobre la maternidad, la empatía y la facilidad con la que juzgamos a los demás.

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Cuando llegó este caso a tus manos, ¿qué te hizo pensar que aquí había una película y no simplemente una nota roja?

Sandra Godínez: Fue Maite quien vio desde el principio que aquí había una historia. Cuando Alejandra nos la contó, todos nos impactamos porque, más allá del caso, reconocimos algo muy cercano: la presión social que viven muchas mujeres para convertirse en madres. Nadie está justificando lo que hizo; Alejandra ya enfrentó las consecuencias de sus actos, pero entendimos que detrás había una suma de expectativas familiares y sociales que muchas mujeres han escuchado desde niñas. Incluso yo me identifiqué con esa presión. Esa fue la razón por la que sentimos que esta historia debía contarse.

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CortesíaSandra Godínez sobre Un hijo propio

Alejandra hizo algo que para muchas personas resulta imposible de comprender. Sin embargo, la película consigue que entendamos el dolor que había detrás. ¿La mayor responsabilidad era explicar lo que hizo o ayudarnos a entender por qué llegó a sentirse tan sola?

Sandra Godínez: Sin duda lo segundo. Más que explicar un delito, queríamos entender todo lo que ocurrió alrededor. Hubo una corresponsabilidad social, familiar e institucional. Alejandra sufrió tres pérdidas gestacionales y nadie atendió el impacto que eso tuvo en su salud mental. Nunca quisimos centrar la película en quién tenía la razón. Nuestro interés era mostrar, con respeto y sin alejarnos de los hechos, cómo una presión constante puede llevar a una persona a sostener una mentira durante meses y, finalmente, cometer un acto tan extremo como sustraer a un bebé.

Aunque la historia es profundamente mexicana, también resulta muy universal. ¿Qué te sorprendió de la mirada de Maite sobre México para contar este caso?

Sandra Godínez: Lo descubrimos viendo las reacciones del público. En Berlín había escenas que provocaban risa porque ciertas actitudes les parecían exageradas. En México esas mismas escenas generaban incomodidad porque sabemos que forman parte de nuestra realidad. Ahí entendimos que la historia tiene detalles muy mexicanos, pero emociones completamente universales. En cualquier lugar del mundo el público conecta con la necesidad de pertenecer y con la presión que una sociedad puede ejercer sobre una persona.

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¿En qué momento decidieron contar esta historia como una docuficción?

Sandra Godínez: Desde el principio supimos que habría recreaciones, porque los hechos habían ocurrido muchos años antes y era imposible registrarlos. Lo que cambió fue la estructura. Al inicio sólo conocíamos la versión de Alejandra. Después investigamos el expediente, hablamos con la jueza, con Mayra y con los demás involucrados. Entonces entendimos que la historia era mucho más compleja. Decidimos que la película recorriera el mismo camino que nosotros: comenzar creyendo una versión y, poco a poco, transformarla conforme aparecían nuevas voces.

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