Documental K2 de Amir Bar-Lev
Apple TV | Documental K2
Apple TV

La tragedia del K2 vista por Amir Bar-Lev

Entrevista con el ganador del Emmy sobre "El último desafío", una historia sin héroes ni villanos

Stivi de Tivi
Publicidad

Durante siglos, los seres humanos hemos buscado llegar a donde nadie más lo ha hecho: cruzar un océano, alcanzar un polo, llegar al espacio o pisar la Luna. Cuando parece que ya no quedan grandes hitos por conquistar, surge un último desafío: escalar el K2, la segunda montaña más alta y peligrosa del planeta, en la época más implacable, el invierno.

El último desafío: K2 en invierno, documental dirigido por Amir Bar-Lev, narra esta hazaña a través de figuras como John Snorri, Muhammad Ali Sadpara, su hijo Sajid, Juan Pablo Mohr y los escaladores nepaleses que buscaron hacer historia. Una profunda conversación sobre ambición, riesgo, amistad, familia y esa necesidad tan humana de ser los primeros.

Bar-Lev, director de The Tillman Story, lleva su mirada a un lugar donde las preguntas son mucho más grandes que la cima. Time Out México conversó con este realizador ganador del premio Emmy.

No te puedes perder: Stanley Tucci y el robo del siglo en el Louvre

Hay un momento en esta película en el que puedes admirar a estas personas y cuestionar su decisión al mismo tiempo. ¿Cómo haces una película cuando estás sosteniendo ambos sentimientos a la vez?

Amir Bar-Lev: Es posible tener dos sentimientos opuestos al mismo tiempo, y eso es señal de una gran historia. Hay una gran cita de Niels Bohr que dice: "Lo opuesto de la verdad es una mentira, pero lo opuesto de una gran verdad es otra gran verdad". Y eso es esta historia. Yo mismo cambié constantemente de opinión. Lo que no es debatible es que estas personas estaban en un lugar que requería una cooperación absoluta, pero muchos llegaron con un espíritu de competencia; ahí comenzaron algunos de los problemas.

Sería demasiado simplista decir que la competencia fue el único problema, porque los más competitivos fueron los nepaleses, y tenían razones para serlo. En cierto modo, fueron los únicos honestos al respecto. Existía un código no escrito del montañismo que los sherpas violaron, pero ese código nunca había hecho nada por ellos; fue creado para mantenerlos fuera del encuadre de las fotografías que celebraban la gloria de alcanzar la cima. Entiendes lo que hicieron,aunque al mismo tiempo fue una decisión muy agresiva.

Vivimos en una cultura que nos dice que debemos llevar nuestros límites al extremo y hacer cosas extraordinarias. ¿Estos alpinistas son casos extremos o representan algo que todos tenemos, de alguna manera?

Amir Bar-Lev: Lo que me encanta de esta historia es que está llena de preguntas difíciles. No tiene villanos ni héroes:tiene seres humanos con perspectivas muy convincentes que, a veces, están en total oposición. La película te obliga a cuestionarte sobre la paternidad, el riesgo, el nivel socioeconómico y la competencia frente a la cooperación. Al mismo tiempo, cuando los seres humanos van a lugares como el K2, se llevan consigo todo lo que ocurre aquí a nivel del mar:historia de amor, competencia, ego, codicia. Por eso me encanta, hay muchísimo dentro de ella y no hay respuestas fáciles.

¿Cuándo la ambición deja de ser valentía y se convierte en imprudencia? ¿Crees que existe una línea entre ambas?

Amir Bar-Lev: Hay muchas razones por las que ocurrió la tragedia. Está el argumento de que los clientes comerciales causaron el problema. También existe la posibilidad de que la presencia de tantas cámaras hiciera que las personas tomaran decisiones imprudentes. Y hay un tercer argumento: la fiebre de la cima. Cuando inviertes tanto dinero, esfuerzo y tiempo, y enfrentas la posibilidad de regresar a casa sin conseguirlo, puedes tomar decisiones arriesgadas. Dejaré que el público decida cuál de esos factores, junto con otros como el nacionalismo, fue el responsable.

Cuando las personas que están dentro de la historia son también las que sostienen las cámaras, ¿cómo decides dónde comienza el punto de vista del cineasta?

Amir Bar-Lev: Es un mito decir que los documentalistas no afectan las historias que capturan. Eso ocurre en toda película, pero es particularmente interesante en situaciones de vida o muerte. Creo que el trabajo de un documentalista es tener un punto de vista, pero dejar espacio para otras perspectivas, para que el público se convierta en parte de la obra.

No veo lo que hago como periodismo, lo veo como un híbrido entre periodismo y arte. Un buen documental es una colaboración entre el cineasta y el público. Si tienes suerte, consigues una historia poblada de múltiples perspectivas. Me gusta pensar que una buena película es un poco como un caramelo para el cerebro, un ejercicio mental. Si buscas una historia que simplemente te diga qué pensar, no soy el cineasta indicado.

Recomendado
    Noticias más recientes
      Publicidad