Cuando Seth MacFarlane estrenó Ted, pocos imaginaban que la historia de un niño y su vulgar oso de peluche se convertiría en una de las comedias más exitosas de su generación. Tras Ted 2, MacFarlane decidió volver al origen de esta inusual amistad con una serie precuela ambientada en los años noventa que explora la adolescencia de John Bennett y la caótica convivencia de su familia con un oso parlante que dice todo lo que nadie debería decir.
La primera temporada combinó nostalgia noventera y humor, convirtiéndose rápidamente en uno de los estrenos más vistos de Universal+. Ahora, la segunda temporada profundiza en ese momento clave en el que John empieza a definir quién quiere ser, mientras Ted —con la voz y mente creativa de MacFarlane en el centro de todo— sigue siendo su peor influencia y su amigo más leal.
Al frente de esta historia se encuentra Max Burkholder como el joven John Bennett. Con una carrera que comenzó desde niño en Parenthood, Burkholder hoy enfrenta el reto de dar vida a la versión adolescente del icónico personaje que el público conoció en las películas.
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Platicamos con Max sobre lo que significa crecer dentro del universo de Ted, cómo es trabajar junto a Seth MacFarlane y lo que podemos esperar de la nueva temporada que estrena esta semana en Universal+.
¿Cómo te sientes ahora con esta segunda temporada, considerando que ya demostraron que la precuela tenía que existir?
Espero que vean la segunda temporada y piensen: “Sí, necesitaba esto. No sabía cuánto lo necesitaba”. Estoy muy emocionado de que la gente la vea, tanto los fans de siempre como quienes recién se van a subir al tren. Va a ser muy divertido.
¿Cómo es reaccionar a Ted en escena? ¿Hay un oso físico ahí o cómo funciona? Porque en esta comedia el timing es fundamental.
La mayoría de las veces no hay nada. Pero lo que hace posible que la dinámica funcione es que Seth está justo fuera de cámara. Él dirige todos los episodios; está viendo los monitores, pero al mismo tiempo lee las líneas con nosotros. Si eso no pasara, tendríamos que encontrar otra forma, pero sería muy difícil lograr el mismo efecto sin él ahí.
¿Y cómo es trabajar con él? Seth creó todo este universo, ¿qué se siente verlo hacer su magia?
Es increíble trabajar con alguien tan talentoso y que siempre está manejando tantas cosas al mismo tiempo. Tiene esta habilidad de hacer que todo parezca fácil, aunque sabes que detrás hay muchísimo trabajo. Es una combinación muy particular: proyecta ligereza en pantalla, pero tiene una enorme dedicación detrás de ella. Es impresionante.
Como fan de Parenthood, he pensado mucho en tu evolución. Antes eras el chico en la habitación donde los adultos tomaban decisiones por ti; ahora eres alguien que puede decidir el rumbo de su carrera. ¿Cuándo sentiste que realmente tomaste el control?
Ser actor es algo curioso porque, aunque puedes intentar tomar las riendas de tu carrera, sigues dependiendo de que alguien te contrate y te dé luz verde para trabajar. Dicho esto, últimamente estoy intentando dar un paso más. Me han aconsejado durante mucho tiempo que explore el otro lado de la cámara y apenas estoy empezando a hacerlo. Amo mi trabajo y amo estar en espacios como este, pero sí estoy buscando asumir un poco más de control creativo.
Cuando la película se estrenó hace más de diez años, era “normal” reírse de cierto tipo de humor. Hoy hablamos mucho de la corrección política. Lo que me gusta de la serie es que mantiene ese espíritu de los noventa. ¿Qué piensas sobre esto?
Siempre cuestiono esa idea de que “tenemos que ser más políticamente correctos”. ¿Realmente? En esta serie no somos más correctos que antes. Creo que lo que cambió es que las personas que simplemente eran poco graciosas y ofensivas han perdido la protección que tenían. Si eres lo suficientemente gracioso, puedes hablar de temas delicados. La comedia funciona porque permite abordar asuntos incómodos y romper barreras a través de la risa.
Hay temas sexuales en la serie. ¿Qué piensa tu familia cuando la ve?
Cuando tenía 16 años hice una película llamada Babysitter, donde interpretaba a un chico de 14 que tenía muchas escenas íntimas con una chica de 18. Toda mi familia en Memphis, Tennessee, fue a ver una proyección de esa película juntos en la misma sala. Así que, comparado con eso, esto no es nada. Es facilísimo. No me afecta en lo absoluto.
Con tanta repetición de tomas en el set, ¿cómo mantienes fresco un chiste?
Es parte del trabajo. Aunque estés agotado o hayas dormido poco, tienes que sacar energía de donde sea. Y también se trata de saber cuándo darlo todo y cuándo reservar un poco. Esa administración de energía es clave.
¿Recuerdas la primera vez que viste la serie ya terminada?
Sí. Seth nos mostró un primer corte mientras todavía estábamos filmando la primera temporada y entré en pánico. No me gusta verme. Durante semanas tuve una crisis de confianza; sentía que todo lo que decía sonaba falso. Pensaba: “Soy el peor actor del mundo. ¿Qué hago aquí?”. Por eso prefiero no verme mientras estoy trabajando en un proyecto.

