"No estábamos interesados en hacer un documental", Alonso Ruizpalacios sobre su película Museo

Entrevistamos al director de Güeros sobre su nueva película, protagonizada por Gael García y Leonardo Ortizgris, que lleva a la pantalla grande el robo más famoso de la CDMX en los ochenta

Alonso Ruizpalacios presenta Museo, su nueva película
Foto: Cortesía Icunacury Acosta
Por Amelia Rojas |
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En la nochebuena de 1985 se perpetró un asalto al Museo Nacional de Antropología, considerado el robo del siglo; dos estudiantes de veterinaria entraron al recinto y se llevaron 140 piezas de las culturas maya y mexica.

Esta anécdota es llevada al cine de la mano del director Alonso Ruizpalacios —Güeros (2014)— en la película Museo, con las actuaciones de Gael García Bernal, Leonardo Ortizgris, Alfredo Castro, Ilse Salas y Lisa Owen.

Conversamos con Alonso Ruizpalacios para conocer más a fondo los detalles de la cinta que se llevó el Premio al Mejor guión en la pasada edición de la Berlinale y que estrena el 26 de octubre en cines comerciales.

Después de una ópera prima tan premiada, como lo fue Güeros, ¿cómo asumiste el reto de una nueva película?
Estaba escribiendo otra película cuando Manuel Alcalá, mi coguionista, me contactó y me dijo que buscaban a un director para hacer Museo. No tenía planes de hacer una película de la cual no fuera el escritor, pero al conocer la anécdota me fascinó y no la pude soltar y pedí que me dejaran reescribirla. En ese momento no pensé en mi película anterior, uno debe concentrarse en los proyectos que está haciendo en ese momento, especialmente Museo porque trajo retos muy importantes. 

Dicen que la ficción supera la realidad, o ¿es al revés? Porque el robo a un museo es poco común, ¿no te parece? 
Sí, es extraño, pero cuando nos metimos al tema del crimen y el arte encontramos varios casos muy interesantes de robos en diferentes países, a lo largo de la historia. Y lo más peculiar es que en todos existe amor por parte del ladrón hacia el objeto robado. Si bien hay tráfico de arte, también hay una fascinación del que roba. En los casos de robo a museos hay datos que apuntan hacia cómo fueron cuidadosamente escogidas las piezas. 

Foto: Cortesía Icunacury Acosta

¿Cómo fue la documentación para recrear el robo?
Este proyecto inicio hace 10 años, con Manuel Alcalá, hijo de un reportero que tiene beta de investigador de noticias. Cuando Manuel decidió iniciar el viaje de esta película, primero hizo una investigación hemerográfica y luego a través de los contactos de su padre, para localizar videos en Televisa, uno de los cuales usamos en la película. También entrevistamos a personas que conocieron a los ladrones reales Carlos Perches y Ramón Sardina, hablamos con la Princesa Yamal que estuvo de alguna manera involucrada con ellos, pero no en el robo. Ya que se tuvieron todos los datos duros, el primer tratamiento del guión fue más apegado a los hechos como sucedieron, pero poco a poco decidimos alejarnos de la realidad y que la ficción tomara su propio curso. 

Esa decisión se tomó porque la realidad termina siendo una camisa de fuerza, de pronto no dejaba que funcionara y fluyera bien la historia y pues nosotros no estábamos interesados en hacer un documental, por eso decidimos alejarnos de los datos reales. Y también lo hicimos porque los familiares de los ladrones no querían tener nada que ver con la película y por eso decidimos solo inspirarnos en los hechos. 

¿Cómo fue la experiencia de revivir los ochenta en la pantalla?  
En gran medida fue labor de recordar, porque crecí en esa época y muchos de los que hicimos la película también, como el fotógrafo o la directora de arte, así que nos remontarnos a los recuerdos y tratar de evocar la memoria de cómo crecimos y luego entender las implicaciones de cómo vivimos ahora. Comprender qué tanto ha cambiado por el internet, los celulares y demás, cómo procesamos las noticias de otra manera y cómo eso afectaba nuestras relaciones. Entenderlo, interiorizarlo y sobre todo, resignificarlo, porque nunca me ha interesado hacer una reconstrucción histórica o “exotizar” la época, sino que nos sirviera como telón de fondo, pero que en la historia se sintiera viva y actual. 

La época también puede convertirse en una camisa de fuerza, se vuelve una colección de excentricidades y no quisimos caer en clichés, especialmente al hablar de los ochenta. Así que tratamos de simplificar e irnos a lo esencial y ya que tuvimos ese marco claro, fue elegir una gama de colores, de luz y de todo lo que afecta al discurso visual. 

¿Recordaste tu infancia?
Sí, dicen que recordar es volver a pasar por el corazón, pero cuando haces un trabajo así, creo debe ser un acto creativo de imaginación y no solo de nostalgia. 

Foto: Cortesía Icunacury Acosta

¿Cómo fue el trabajo con Gael García Bernal y Leonardo Ortizgris para meterlos en la piel de unos ladrones de museo?
Les hice un paquete de muchas cosas de la época: películas, imágenes que seleccioné durante el proceso de escritura y me los llevé a Ciudad Satélite y estuvimos dando vueltas en mi coche, escuchando música y acostumbrándolos a la vida de estos personajes satelucos. Como mi formación es de teatro, me gustan los ensayos, así que los hicimos con improvisaciones y juegos. En cuanto al robo, primero fue perfilarlo, así que con la diseñadora de arte —Sandra Cabriada y su equipo— pensamos en las herramientas que debían usar, que haría cada quien y definir qué tanto sabía cada uno de los personajes. Benjamín —Leonardo Ortizgris—, por ejemplo, pensamos que fuera cleptómano, aunque en edición tuvimos que quitarlo, por eso tenía cierta destreza para ejecutar el robo, porque hay una parte muy artesanal que me interesaba en ese personaje. Trabajamos con ambos los detalles para que se volvieran hábiles al momento de robar, pero no tanto para permitir las torpezas y errores. 

¿Cuáles son los planes para Museo?
Vamos a Toronto y después estrenamos en Nueva York. Iniciamos un recorrido vertiginoso en festivales de Bali, Los Ángeles y Washington. En México estaremos en el Festival Internacional de Cine de Morelia y después se estrena comercialmente. Ya se vendió a varios países, así que se estrenará en Italia, Argentina, Colombia y Brasil.

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