Paul Thomas Anderson nos cuenta sobre El hilo fantasma

El director americano presenta la historia de Reynolds Woodcock, el diseñador más famoso –e irritable– de Inglaterra, que lo llevó a ser nominado al Óscar como Mejor director
Paul Thomas Anderson presenta El hilo fantasma
Foto: Time Out London
Por Phil de Semlyen |
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Tal y como la pareja disfuncional de alguna canción, El hilo fantasma presenta a uno de los dúos más dispersos. Está el personaje de Daniel Day-Lewis, Reynolds Woodcock— un vanidoso y controlador costurero que odia el ruido en el desayuno—, y la recién descubierta Vicky Krieps interpretando a Alma, una intrépida e inusual mujer que daría lo que sea por no cumplir con la rutina. Así es el fascinante mundo de la más reciente joya de Paul Thomas Anderson.

Acomodado perfectamente en una suite a su medida, el californiano toma un sorbo de su té verde y nos cuenta la historia de este extraño e ingenioso cuento, por el que está nominado a Mejor director en los próximos Premios de la Academia.

Este es tu primer rodaje fuera de California. ¿Qué vino primero: la idea o la locación?
Antes de resolver eso, busqué arduamente hacer algo en Inglaterra durante un tiempo. La película es intrínsecamente cinemática, particularmente porque es una pieza de época. Inicialmente pensé que filmaríamos en Cornwall—inspiración de la escritora Daphne du Maurier—, pero resultó de otra manera.

El hilo fantasma se percibe como una carta de amor a la ciudad, pero de manera inusual; no hay muchos puntos de referencia o un sentido exacto del tiempo.
Es como un cuento de hadas justo encima de la realidad. La cinta es un poco más oscura, sombría y hostigadora, pero hay muchísimo terreno por cubrir con estos personajes. Además, incluir la típica tarjeta de introducción “Londres, 1955” ya está demasiado visto. Sin ella, se siente más auténtica.

Vicky Krieps es un descubrimiento increíble. Tiene una energía muy peculiar en la pantalla.
Tiene una mirada fija muy buena. Puede neutralizar su cara un poco para que nunca estés tan seguro de donde te encuentras. La escena en la que ve el vestido de novia de Reynolds, maltratado, fue una de las más divertidas que he filmado. Podías notar cómo se elevaba su temperatura.

Foto: Time Out London

Daniel es extraordinario en esta película. Cuando salieron las noticias de que se retiraría, hubo un chiste en Twitter de que en realidad se estaba preparando para interpretar el papel de un hombre retirado.
¿Estaba buscando ese papel? (risas).

Exactamente, ¿la gente se confundió?
Apuesto a que no siempre ven lo ridículamente gracioso que puede ser. No tiene esa reputación, pero es un cabrón muy simpático. Es perspicaz y se nota en sus interpretaciones.

Me reí fuertemente durante una de las escenas del desayuno, pero no estaba seguro de que debía hacerlo.
Así es. Cuando te dejas llevar por la película y te sientes parte de la Casa de Woodcock, no estás seguro si tienes permiso de hacer ruido o no. (Reynolds) estableció rapidamente que debe haber silencio en el desayuno y eso lleva al público al borde. Es tan serio, que es gracioso.

Tienes cuatro hijos. Creo que el silencio en el desayuno no es habitual.
¿No sería maravilloso educar a mis hijos para que estuviesen completamente en silencio a la hora del desayuno? No, es exactamente lo opuesto. Es caos, tal y como me gusta.

Mencionaste que te enfermaste y tu esposa cuidó de ti, y de cierta forma inspiró a la historia. Vino de un espacio personal, ¿pero terminó en uno?
Ciertamente no es un portarretratos muy ocurrente de mi relación, pero mentiría si digo que no hubo paralelos. Uno siempre se hace ese tipo de preguntas: ¿cómo haremos que esto funcione?, ¿cómo lo superaremos? Tienes estas maravillosas extensiones de amor y todas estas románticas peculiaridades en la primer cita, pero estás listo para estrangularlas nueve o 10 años después. Es gracioso, un número desproporcionado de mujeres sale y dice “en realidad me gusta Reynolds”. Siempre me sobresalto con eso.

¿Mujeres y hombres reaccionan diferente a la película?
Completamente. Uno siempre se identifica con ciertas personas y a la gente le gusta identificarse con los hábitos del desayuno. Generalmente tiende a separarse en dos categorías: los silenciosos y los ruidosos. Mi hermana, si hay un solo sonido en el desayuno, se rompe.

Foto: Time Out London

“Masculinidad tóxica” es una frase surgida en relación con Reynolds. Es una idea del hombre poderoso abusando de su poder.
¿Acaso es masculinidad? Diría que es más infantil, está atrofiado. Me parece que "masculinidad tóxica" es una frase moderna que se puede aplicar en el caso, pero también es un desarrollo en pausa. Su mamá lo ha tratado como niño de oro, pero ¿qué sucede cuando ese niño crece y sigue comportándose como infante? Hay 300 mujeres en la casa tras de él, levantando el lugar, luego están las relaciones con su intimidad. Cielos, es complicado.

Daniel dijo que la colaboración llegó al grado en que ustedes se mandaban mensajes sobre ideas para el nombre del personaje. Pero cuando empezaste a filmar, la cosa se puso más triste.
Sí, sé a qué se refiere. Ciertas distancias, peleas entre los dos sobre comer espárragos en la cena que pueden ser bastante divertidas —a la mañana siguiente recapitulas lo sucedido y piensas “qué demonios fue eso”—, pero en el momento no fue gracioso. Pasamos mucho tiempo escarbando en esas escenas de pelea entre pareja, aunque sí hubo muchas risas.

Por último, debo preguntar, ¿Daniel usaba emojis en sus mensajes?
No, tiene un jodido celular de tapita. Sabe todo sobre ellos, pero nunca en su vida ha estado cerca de un emoji. Él aún teclea “J-K-L”, las tres letras para llegar a la “L”.

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