Desde Tiburón hasta Cujo, el cine ha transformado a los animales en nuestras peores pesadillas; no por malicia, sino por la crudeza del instinto. "Primate", la nueva cinta de Johannes Roberts, rescata esta tradición del terror animal para trasladarla a un entorno doméstico sofocante. La trama sigue a una familia atrapada en una noche de horror cuando Ben, su chimpancé adoptado, se vuelve violentamente impredecible, forzándolos a elegir entre la culpa, la responsabilidad y la supervivencia pura.
El elenco está encabezado por el ganador del Oscar, Troy Kotsur (CODA), quien expande los límites de la representación en el género con un personaje que navega el miedo desde el silencio. Junto a él, Johnny Sequoyah entrega una interpretación física extenuante que redefine su carrera.
Time Out México platicó con ambos sobre el lenguaje del miedo y el desafío de filmar con efectos prácticos.
El miedo antes del "Acción"
Antes de la sangre y los gritos, ¿qué fue lo que más les inquietó al leer el guion?
Troy Kotsur: Me pareció fascinante e inquietante a partes iguales. Había situaciones que me costaba imaginar en pantalla. Me impactó la escena de los niños atrapados en la piscina; los chimpancés odian el agua y ese detalle hacía que el peligro se sintiera muy real.
Johnny Sequoyah: Mi primera reacción fue: "¿Cómo demonios vamos a filmar esto?". Pero como actriz, es el tipo de guion que te emociona porque te exige todo. Tenía mucha curiosidad sobre cómo darían vida al chimpancé y cómo resolverían las escenas de muerte.
El silencio como arma de terror
Troy, el terror suele construirse a través del diseño sonoro. ¿Cómo te aproximas al miedo en un género que depende tanto del audio?
Troy Kotsur: He vivido en silencio toda mi vida, así que para mí es lo normal. Pero fue revelador escuchar a la gente "oyente" decir: "Esta parte es aterradora". Resulta que los momentos de silencio total son los que más asustan al público. Hay alguien detrás de ti y no lo escuchas... la gente entra en pánico, pero yo me sentía seguro (risas). Es muy poderoso invitar al público a experimentar el terror desde la perspectiva de un personaje sordo. "Bienvenidos a mi mundo de silencio".
El cuerpo al límite
Johnny, tu personaje vive en un estado de huida constante: herida, corriendo y cayendo. ¿En qué punto la actuación se convirtió en una coreografía física?
Johnny Sequoyah: Las líneas se borran rápido. El desgaste físico era tan real que terminó construyendo al personaje. Entrené un mes con el equipo de stunts; fue liberador poder lanzarme al suelo y correr sin filtros. Aprendí que la acción es, en realidad, una técnica de danza muy precisa.
¿Y cómo fue la interacción con "Ben", el chimpancé?
Johnny Sequoyah: Fue surrealista. Ben es interpretado por un actor, Miguel Torres Umba, dentro de un traje animatrónico artesanal. Casi todo en la película son efectos prácticos, incluso las heridas. Sentir que un chimpancé "real" te persigue te genera una adrenalina que no se puede fingir.
Rompiendo clichés
Troy, estamos acostumbrados a verte en dramas. ¿Qué te hizo dar el salto al cine de género?
Troy Kotsur: Al principio dudé; me preocupaba caer en los viejos clichés de Hollywood sobre la discapacidad. Pero el guion me sorprendió. Tiene lógica: las mascotas entienden señas básicas como "pelota", así que un chimpancé podría entender comandos como "¿quieres jugar?". Es creíble. Además, soy fan de Johannes Roberts. Ya puedo tachar "película de terror" de mi lista de pendientes.

