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Seis cosas que siempre quisiste saber sobre James Dean

Ya conoces el mito: los pósters, los Levi’s, el clavo torcido. ¿Pero qué sabes sobre el hombre?

Foto: Cortesía Time Out Londres

Sí. No hay duda. Solamente hizo tres películas, como fuego propagándose, en los cincuenta. Elia Kazan, director de la primera, East of Eden, dijo que el reparto y equipo sabían que algo estaba sucediendo: “Sentías como si una estrella fuese a nacer. Todos ya se la olían”. Al igual que Heath Ledger, Dean fue nominado al Óscar después de su muerte, por East of Eden y Giant. Pero fue con Rebel Without a Cause que se volvió una leyenda. Dean murió un mes antes de su estreno. Tenía 24 años.

Como el resto y de acuerdo a su tío Marcus Winslow, quien crió a Jimmy (todos lo llamaban Jimmy) en su granja en Indiana, después de que su madre muriera cuando tenía nueve. “Ellos simplemente no querían escuchar que fuese un chico ordinario”.

Pero esa no es toda la verdad. Incluso sus amigos dijeron que él era introspectivo y malhumorado. Y tenía una racha de rebelión corriendo por sus venas. En secundaria fue suspendido por golpear a un niño que criticaba su actuación. Puede verse su lado sensible en esta carta que escribió desde Los Ángeles a su novia en Nueva York: “No me gusta aquí. No me gusta la gente de aquí. ¿Debo ser siembre miserable? Me esfuerzo por hacer que la gente me rechace. ¿Por qué? ¡Wow, estoy fregado!”. Gracioso también, ¿verdad?

Un biógrafo reclamó que Dean tuvo una relación “on-off” con Marlon Brando. Rumores maliciosos decían que para abrirse al camino del éxito se las jugó de acostones con el reparto. La verdad es que simplemente no sabemos. Como pregunta adelantada, Dean dio esta brillante respuesta: “Ciertamente no iré por esta vida con una mano atada a mi espalda”. Lo que básicamente significa: ¿A quién le importa? Métanse en lo suyo. El sentimiento de ahora es que probablemente fue bisexual.

A la gente le gusta creer eso. Vive velozmente, muere joven y todo eso. Dean falleció en un accidente automovilístico en 1955 cuando su Porsche se estampó de frente con otro coche. Dos horas antes había recibido una multa por exceso de velocidad. Un loco de la velocidad con reputación de ser necio, Dean aluna vez dijo a un fotógrafo que no viviría más allá de los 30. (Pero entonces, ¿qué no todos los niños dicen eso?). Sin embargo, hace 10 años, la evidencia dictó que estaba conduciendo a una velocidad mucho más baja de la prevista.

Fuera del radar. Nunca se presentó a la premiere de su primer película. Pero eso no lo convierte en un vago. ¿Conoces la regla de las 10,000 horas (uno tarda10,000 horas de práctica para alcanzar la grandeza en cualquier campo)? Dean la habría pasado. Tenía talento para arder, pero trabajó duro. Como actor frustrado en Nueva York, audicionó para cada nefastito papelito televisivo. Tenía que. Él nunca fue la idea de nadie para ser estrella de cine— muy bajo, se encorvaba y usaba lentes.

Hombre. Masculinidad. No solo en apariencia,— cigarrillo danzando entre sus labios, jeans desaliñados y t-shirt blanca—sino en toda la jerga de galán. Proyectaba un nuevo tipo de masculinidad: vulnerable y atormentado. Sin James Dean, no tendríamos ningún Bob Dylan, ni Morrissey, ni Al Pacino. “The Beatles nunca habrían existido”, dijo John Lennon.

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