Fernanda Valadez de Sin señas particulares
Foto: Cortesía Icunacury Acosta

Sin señas particulares, la ópera prima de Fernanda Valadez

La mexicana presenta una de las cintas más aplaudidas por la crítica internacional en los últimos meses

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Escrito por
Gil Camargo
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La directora Fernanda Valadez presentó su ópera prima Sin señas particulares en 2020, cinta que narra cómo una madre sale a buscar a su hijo desaparecido y que arrasó en su tour por festivales; desde el premio a Mejor película internacional en el Zurich Film Festival y el Festival Internacional de Cine de Morelia, hasta el premio a Mejor guion en el Festival de Sundance.

A casi un año de llenarse de aplausos en el circuito festivalero, Sin señas particulares, protagonizada por Mercedes Hernández y David Illesca, llega a las salas de cine el 5 de agosto, motivo por el que buscamos a la cineasta, para que nos contara más sobre su exitoso trabajo.

¿Cómo nació la idea de Sin señas particulares?
Es un proyecto de largo aliento. Lo comencé desde 2012, con Astrid Rondero, coguionista y productora. Estaba haciendo mi tesis en el CCC (Centro de Capacitación Cinematográfica) y quería hablar sobre la violencia en México. En el proceso de investigación, Astrid encontró en el Blog del narco una crónica de un superviviente de un secuestro de camión. Fue como la pieza del rompecabezas que estábamos buscando. Queríamos contar la historia desde la perspectiva de una madre, porque dentro de esta cosa tan complicada de violencia y dolor, nos parecía que la perspectiva de una madre era luminosa y nos permitía contarla como un road movie; como pasa con los familiares de los desaparecidos que se convierten en detectives, activistas y hacen una especie de descenso al infierno con la determinación de buscar a sus seres queridos.

Este proyecto duró ocho años. ¿De qué manera crees que el tiempo benefició a la cinta?
Ayudó a madurar el proyecto, el guion y nosotros. Cuando hice el cortometraje 400 maletas (2014), fue un tipo de ensayo de lo que quería que fuera el largometraje y me di cuenta que me faltaba mucha madurez, mucha cercanía con el tema. Lo había abordado con distancia, porque es muy complicado y tenía mucho nervio de no abordarlo con suficiente seriedad. En este tiempo no le perdí el respeto, pero construí una cercanía con los personajes, lo que permitió que el guion se enriqueciera. Por otro lado, la violencia, que tuvo una oleada muy fuerte en el sexenio de Felipe Calderón, se convirtió en una realidad que seguimos viviendo en México y que no ha cambiado.

Foto: Cortesía Cinépolis.

¿Qué tan difícil fue para ti llevar a la pantalla situaciones tan desgarradoras?
Queríamos hacerlo con mucho respeto. No hacer una explotación de la violencia y el dolor, sino partir de la empatía con estas personas que hacen esos viajes tan dolorosos y delicados. Eso nos hizo tomar muchas decisiones, desde la escritura del guion: ¿Qué tanta información vamos a dar? ¿Qué tanto contexto? ¿Qué tanto vamos a explicar? La decisión que tomamos fue no pararnos a explicar, no dar demasiados detalles porque lo que queríamos preservar era justo la perspectiva emocional de aquellas personas que hacen estas travesías y compartir eso con el espectador. Cada película es distinta, pero para nosotros era muy claro que hablar o mostrar los detalles de violencia extrema, nos alejaba de la perspectiva emocional de los personajes.

¿En algún momento de esos ocho años imaginaste el éxito que ha tenido?
Fue muy sorpresivo, porque siendo un proceso tan largo, no teníamos expectativa, no nos imaginábamos qué iba a pasar. Siento que eso fue muy positivo, no esperar nada, porque eso nos dio toda la libertad de hacer lo que queríamos. El presupuesto fue tan chiquito que solo pensábamos en acabarla y que la viera la gente que quisiera verla. Para mí esa es la enseñanza, que las películas las hacemos por la pasión y el interés que nos provocan como cineastas, y no por lo que puede pasar después. Por supuesto que nos da mucha alegría que la película se vea en el contexto en el que estamos ahorita, porque el cine finalmente es un detonante para reflexionar y hablar de las cosas que son importantes, justo en este contexto de tanta violencia, de las desapariciones que continúan; acaban de matar a una buscadora de sonora, eso es lo importante, poder participar con un granito de arena.

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