Springsteen: Música de ninguna parte, un homenaje al álbum Nebraska
Foto: Cortesía
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Springsteen: Música de ninguna parte, un homenaje al álbum Nebraska

La película captura la creación del disco Nebraska y los desafíos personales de Bruce Springsteen, revelando su lado más humano y creativo.

Stivi de Tivi
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La nueva película inspirada en la obra de Bruce Springsteen llega como una carta de amor a la música que definió a toda una generación. Springsteen: Música de ninguna parte está basada en la novela de Warren Zanes, que narra la creación del emblemático disco Nebraska y los demonios personales que Springsteen enfrentó. Escrita y dirigida por Scott Cooper (Crazy Heart), la película captura el espíritu del cantante y nos sumerge en paisajes industriales y en historias de segundas oportunidades.

En el centro del relato están Jeremy Strong (Succession) y Jeremy Allen White (The Bear), actores reconocidos por su intensidad y capacidad para encarnar personajes complejos y profundamente humanos. Ellos interpretan al productor Jon Landau y al propio Bruce Springsteen, respectivamente, y ya se perfilan en la conversación de la temporada de premios 2026.

Hablamos con los dos ganadores del Emmy sobre este proyecto y la química que lograron en pantalla.

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¿Qué aprendiste de Bruce Springsteen a la hora de interpretarlo?

Jeremy Allen White: Tengo que decir que empecé en un lugar de miedo, para ser honesto. Estaba emocionado por trabajar con Scott Cooper y el guion me gustaba mucho, pero sé lo que Bruce representa no solo para Estados Unidos, sino para el mundo, así que me sentía un poco intimidado. Él ha logrado una relación íntima con sus fans; su música conecta con tantas personas. Me dediqué a ver muchos videos de Bruce en el escenario para conocer al artista, pero ahí nació mi curiosidad por conocer a la persona, sobre todo en ese oscuro periodo de 1981 a 1982. Imagínate que eres alguien que, después de viajar por el mundo, decides regresar a la casa donde creciste y te enfrentas con demonios del pasado, pero también con mucha inspiración. Me interesaba explorar a esa persona en medio de una revolución personal y profesional. Esa fue mi clave para irle perdiendo miedo.

Sus personajes tienen una relación tan fuerte que se convierte en el corazón de la película. ¿Cómo lograron crear esa conexión entre Bruce y Jon?

Jeremy Strong: Eso fue lo primero que noté cuando entré al proyecto: la dinámica entre ellos dos. Al ver fotos de los primeros años de trabajo conjunto, se percibe la cercanía, la manera en que se abrazan, las sonrisas… se siente esa conexión y ese cariño. Pero tampoco fue algo en lo que me esforzara; quería que fuera natural, que se sintiera genuino, porque las cámaras lo detectan todo. Jeremy y yo sabíamos que existía esa conexión, pero no la tocamos deliberadamente.

Jeremy Allen White: De acuerdo, fue algo que no hablamos; estaba claro que era importante. Estaba en la novela, en el guion y en cualquier documental sobre Bruce. La clave era que confiaban el uno en el otro. La lealtad es fundamental para que surja el amor. Nosotros nos tenemos confianza y creo que lo demás se dio de manera natural.

¿Qué fue lo que te llamó la atención para entrar al proyecto?

Jeremy Strong: Conozco a Scott Cooper, el director, desde hace mucho y me encanta su trabajo. Tiene la habilidad de convertir cualquier guion en una película honesta. El álbum de Springsteen, Nebraska, es de mis favoritos y conocía la historia detrás de él, pero adentrarme en este proyecto fue otra cosa, sobre todo porque no sabía nada de Jon Landau. Lo primero que hice fue leer la novela en la que está basada la película, y me iluminó de muchas maneras. Bruce es alabado por tantas personas que uno casi lo ve como un dios; descubrir su lado humano, su trabajo y su depresión me ayudó a quitarme esa imagen de “mega dios” y ver a un ser humano al que admiro más que nunca.

En la película también interpretas las canciones. ¿Cómo fue ese reto?

Jeremy Allen White: Fue complicado porque no solo tenía que interpretarlas, sino también aprender a tocar las guitarras y tocarlas lo mejor posible. Hay un momento en Nashville donde decidimos grabar en el estudio RCA todas las canciones de Nebraska para darle autenticidad. Ahí estaba yo grabando canciones que no son mías, pero cantándolas como si lo fueran. Fue un momento revelador, el más cercano que me sentí a Bruce. Muy pocas veces en mi carrera he tenido la oportunidad de hacer algo similar; este proyecto me llenó de muchas maneras y me dio habilidades que no sabía que tenía.

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