Stiller & Meara: Nothing Is Lost: el nuevo documental de Ben Stiller
Foto: Cortesía AppleTV+
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Stiller & Meara: Nothing Is Lost: el nuevo documental de Ben Stiller

Ben Stiller comparte cómo fue reconstruir la historia y relación de sus padres a través de cartas, archivos y recuerdos familiares.

Stivi de Tivi
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Hablar de Ben Stiller es hablar de una herencia creativa que marcó la comedia estadounidense. Hijo de Jerry Stiller y Anne Meara —el histórico dúo Stiller & Meara— creció entre escenarios, sets y conversaciones sobre cómo transformar la vida cotidiana en humor. Sin embargo, su propia trayectoria lo ha convertido en una de las figuras más versátiles de su generación: director, actor y productor, capaz de transitar entre la comedia absurda (Zoolander) y el drama introspectivo (Severance).

Ahora, Stiller regresa a su historia familiar con Stiller & Meara: Nothing Is Lost, un documental íntimo que celebra el legado artístico y emocional de sus padres. Disponible en Apple TV+, esta película revisita la memoria, el amor y la forma en que el arte se convierte en un puente hacia quienes ya no están. Conversamos con él sobre el proceso de crear una obra tan personal.

¿Cómo nace este documental sobre tus papás?

Yo empecé a trabajar en este proyecto en 2020, después de que mi padre murió. Quería filmar el departamento donde vivió con mi mamá durante 50 años, antes de que mi hermana lo vendiera. Teníamos que limpiarlo y mi instinto fue llegar con una cámara para poder recordarlo siempre.

Siempre había querido hacer una especie de tributo a mis padres, pero al empezar a trabajar en la película pensé: “Esto no necesariamente será atractivo para el público”. Ahí fue cuando surgió la idea de hacer una película emocional sobre sus vidas. En ese momento, no pensé que también sería sobre mi vida; quería enfocarme en ellos.

Todo comenzó con ese impulso de capturar el departamento, pero fue evolucionando hasta convertirse en lo que es ahora. Además, cuando mi papá murió estábamos en pleno COVID, no pudimos hacerle un servicio funerario. Así que esta película también fue una manera de conectar con él después de su muerte.

Hay un momento hermoso en el documental donde, junto a tu hermana, lees cartas de tus padres seduciéndose. ¿Cómo fue ver a Jerry y Anne no como tus padres, sino como una pareja joven enamorada?

Sí, fue increíble leer esas cartas porque parecía que eran otras personas. Cuando piensas en tus padres, no los imaginas con ese amor juvenil y sexual. Era otra etapa de sus vidas. Me sorprendió la pasión que tenían entre ellos. Yo sabía que mi papá estuvo devoto a mi mamá toda su vida, pero leer esas conversaciones tan directas e imaginarlos en ese momento fue impactante.

Algo que también me llamó la atención fue ver lo entregados que estaban a su trabajo siendo tan jóvenes. Mientras se escribían esas cartas, ya estaban actuando en compañías, haciendo pequeñas presentaciones, buscando oportunidades, y al mismo tiempo profundamente enamorados. Fue algo casi irreal.

Eres un director de ficción consolidado. ¿Cómo fue dirigir un documental?

Los documentales son difíciles. Vives mucho tiempo en un proyecto sin saber realmente hacia dónde va. Eso no es algo natural para mí. Tienes que encontrar la historia y dejar que se revele poco a poco, tomar caminos que no funcionan y seguir adelante.

Le tengo muchísimo respeto a los documentalistas. Es un medio que no suele dejar mucho dinero y exige años de trabajo para ordenar filmaciones grabadas en periodos largos, mientras intentas construir una narrativa con la que el público pueda conectar. Tú puedes sentir pasión por algo, pero ¿cómo transmites esa pasión sin un guion?

Tuve un editor fantástico, que también es productor de la película. Ya habíamos trabajado juntos en Severance y otros proyectos. Estábamos completamente entregados al proceso, permitiéndonos tiempo para que la película evolucionara hasta encontrar su historia.

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