Verónica Falcón en La posesión de la momia
Cortesía | La posesión de la momia
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"Tu cuerpo no sabe que estás actuando": Verónica Falcón sobre su nuevo filme de terror

La actriz mexicana nos habla sobre su papel como la matriarca Carmen Santiago y cómo su pasado como coreógrafa le dio las herramientas para un rodaje agotador

Stivi de Tivi
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Verónica Falcón trabajó durante años en México como coreógrafa y actriz, hasta que decidió irse a Estados Unidos a probar suerte. Desde entonces, ha construido una trayectoria muy particular interpretando a mujeres fuertes como Camila Vargas en Queen of the South, Camila Elizondo en Ozark o Lupe Gibbs en Perry Mason, personajes con autoridad e historia, que no necesitan levantar la voz para imponerse.

En La posesión de la momia, Falcón nos lleva a un horror más íntimo. La película sigue a una familia marcada por la desaparición de la pequeña Katie, quien regresa años después, pero ya no es la misma. Lo que comienza como un reencuentro se transforma en una pesadilla que se instala dentro de la casa, donde el miedo viene de lo más cercano. Aquí hay una familia tratando de entender algo que simplemente no tiene explicación.

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Falcón interpreta a Carmen Santiago, la matriarca: una mujer que sostiene a los suyos y que intenta mantener la calma cuando todo empieza a romperse. Time Out México conversó con Verónica Falcón sobre esta película donde el horror invade lo cotidiano.

¿Cómo recibes la noticia de que La posesión de la momia debutó en el segundo lugar de la taquilla en México?

De verdad, no tienes idea de lo que trabajamos para que esta película sea lo que es. Lee Cronin, el director, es uno de los realizadores más apasionados con los que he colaborado, y eso se siente. Me da muchísimo gusto porque significa que el público aprecia ese esfuerzo. Lee trabaja con efectos prácticos, que hoy en día son más complicados y hasta más caros que lo digital. Es un trabajo más artesanal: hay pintores, escultores y muchísima gente creando. Y es muy bonito ver que el público también recibe eso.

Tu personaje, Carmen, está inspirado en figuras femeninas que marcaron la vida de Lee Cronin. ¿Cómo fue para ti asumir la responsabilidad de un rol tan importante para el director?

Para mí fue una gran responsabilidad. Me lo tomo muy en serio porque las personas importantes en nuestra vida lo son por una razón. Cuando Lee me dijo: "Este personaje está inspirado en mi mamá", pensé: "¡Híjole!". Es un gran reto, pero también es delicioso interpretar algo que significa tanto para él. Le pregunté por qué le pasaba todo lo que le pasaba a Carmen, y su respuesta me conmovió mucho: me dijo que ella representa todo lo bueno, todo el amor, y que eso es justamente lo que la oscuridad quiere destruir. No hablamos demasiado porque es algo muy personal, pero me dio lo suficiente para construir al personaje.

Verónica Falcón en La posesión de la momia
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Esta historia lleva el horror al hogar. ¿Qué cambia como actriz cuando lo seguro deja de serlo?

El hogar es nuestro lugar seguro, y cuando deja de serlo, todo cambia. Carmen, como matriarca, intenta sostener a la familia desde el amor: contener, proteger y hacer sentir que todo está bien. Por eso tiene momentos de humor, sobre todo al inicio, como una forma de respirar frente a algo terrible. La película empieza desde un lugar de terror muy real: no saber qué pasó con alguien que amas. Durante ocho años nadie sabe qué pasó con su nieta, y ese es un miedo con el que todos podemos conectar.

Hay un trabajo físico muy fuerte en la película, sobre todo hacia el final. ¿Cómo fue usar tu cuerpo como herramienta para ese momento?

Como actor siempre usas el cuerpo, pero aquí fue mucho más evidente. Yo vengo de la danza, fui coreógrafa, y eso me dio herramientas para entender el cuerpo como lenguaje, lo cual fue muy útil para este personaje. Estas películas son muy divertidas de hacer, pero también muy cansadas físicamente. Con Lee todo es muy real. Hay escenas con animales reales y efectos prácticos; tu cuerpo no sabe que estás actuando, simplemente reacciona. Todo mi entrenamiento de danza y yoga me ayudó muchísimo. Fue muy liberador, pero también agotador.

¿Cómo fue el paso de la coreografía a la actuación?

Siempre fueron de la mano. Estudié ambas cosas al mismo tiempo y trabajé en las dos. Al inicio me desempeñé más como coreógrafa, pero nunca dejé de actuar. Después de un tiempo sentí que ya había cumplido una etapa en la coreografía y decidí enfocarme completamente en la actuación.

¿Cómo ha cambiado tu relación con el terror?

Antes me gustaba más el terror psicológico; El resplandor sigue siendo una de mis películas favoritas. Al principio me costaba mucho trabajo ver terror, pero poco a poco empecé a entenderlo más, sobre todo gracias a amigos y colegas. El cine japonés, por ejemplo, me atrapó por su estética y su composición visual. Hoy entiendo el terror de otra manera: cuando está bien hecho, es maravilloso. Y trabajar con Lee me ayudó a ver la importancia del género y todo lo que hay detrás de él.

Hay algo muy interesante en la película: mezcla culturas distintas pero se siente muy cercana. ¿Cómo lo viviste?

Es curioso, porque aunque venimos de lugares distintos —Irlanda, México, España, Egipto—, hay muchas coincidencias. La gente se ríe en los mismos momentos y entiende lo mismo porque hay algo universal. Me encanta que la historia esté centrada en mujeres: una madre, una hija, una abuela. Y también trabajar con un elenco tan diverso, incluso con actores egipcios, fue una experiencia increíble.

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