Tarea: Ir al ciclo de Jaime Humberto Hermosillo

Gay y lésbico
Jaime Humberto Hermosillo
Foto: Cortesía Filmoteca de la UNAM

Time Out dice

Homenaje al cineasta mexicano que mostró a homosexuales, lesbianas y personas transgénero

Te voy a tener. Es la contundente frase que se murmura a sí misma la santurrona e intelectualmente lujuriosa Berenice en La pasión según Berenice, la película de Jaime Humberto Hermosillo de 1975 que iluminó la carrera cinematográfica de Guillermo del Toro (fue su maestro) y implantó el riesgo y la sexualidad explícita en el cine mexicano, este esposado por medio de un cordón umbilical —podrido, matriarcal— al castrante conservadurismo nacional que prioriza las apariencias y reprueba el deseo propio.

Cuando escribí que Jaime Humberto Hermosillo era nuestro auténtico cineasta de culto, me dijeron que no era el único, que en la misma categoría podría ubicarse a Arturo Ripstein. Pasa, que este último es demasiado artístico y meticuloso para entrar en la urgente esfera de culto; sus películas logran capturar una belleza perfecta aún en situaciones de miseria fétida.

En cambio, Hermosillo fue un cineasta precipitado a contar historias transgresoras de formas audaces e irrespetuosas, con un afortunado descuido en la técnica. A menudo se le juzgó por lo “malo” de las actuaciones. Al igual que John Waters, Jaime Humberto fue de esos cineastas que refinaron su encuadre a punta de filmar con compulsión desesperadamente extrema. Velocidad que les permitió ser ojos adelantados a su época. Hermosillo fue un visionario despiadado. Su filmografía superó el par de docenas. Muchos títulos no alcanzaron la exhibición comercial por lo polémico de su guion, como la perturbadora Rencor de 2005, con una intimidante Julissa dejándonos incómodos alrededor de un tema tan espinoso y estigmatizado como el sida.

Jaime Humberto Hermosillo es considero un ícono, cuando no héroe, en la historia de la lucha y visibilización del colectivo LGBTTTI de México por la valentía con la cual mostró a homosexuales, lesbianas y personas transgénero, en desnudo frontal y sin embudos morales o redenciones melodramáticas, esta última, una tentación condescendiente en nuestros días en los que pareciera que la diversidad sexual está obligada a presentarse como guía de la tolerancia cívica y ejemplo de corrección política. Doña Herlinda y su hijo, de 1984, fue el gran parteaguas de la homosexualidad mexicana registrada en celuloide, al presentar a una pareja de gais tapatíos atrapados en los valores que tanto honran los mexicanos, como el incondicionalismo de la maternidad, la familia como obligación, el sometimiento de los hijos y el sexo a escondidas.

La muerte del gran Jaime Humberto Hermosillo (13 de enero de 2020) agarró por sorpresa al circuito cultural nacional y para entender el fuerte legado de su cinematografía, tanto la Filmoteca de la UNAM (él fue egresado del CUEC) como la Cineteca Nacional, han preparado ciclos que proyectarán sus películas más representativas y que, servirán para reafirmar su legado y acercar a las nuevas generaciones a su peculiar y mexicanísimo estilo.

Entre las películas que se exhibirán tanto en la Sala José Revueltas de la UNAM como la Cineteca Nacional, se encuentran las icónicas La Pasión según Berenice, Doña Herlinda y su Hijo, De noche vienes, Esmeralda y la revolucionaria La Tarea, que no sólo fue un madrazo de pornografía a la mexicana, sino puso el lenguaje de video como un personaje en sí mismo anticipando así, 25 años antes, las posibilidades de la textura digital que hoy domina en YouTube y otras plataformas.

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