VIHvivir en la CDMX
Foto: Alejandra Carbajal

VIH en la ciudad: Parece ser que somos aceptadas, pero todavía somos discriminadas

No, las personas con VIH aún no somos aceptadas en la ciudad, o el país. La discriminación se sufre de forma constante, contrario a lo que la ciencia y las pruebas nos dicen.

Ro Banda
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Ro Banda
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La aceptación de las vidas con VIH parece ser más "común" en una sociedad diseñada para rechazarlas sistemáticamente, pero esta aceptación al VIH -y a quienes lo vivimos- a veces es más una simulación que una realidad concreta.

Cuando se trata de incluirnos abiertamente dentro de nuestros entornos sociales y laborales, parece que el VIH sí es un impedimento y que todos los avances científicos de los que hemos sido testigos los últimos años se van por la borda. Pareciera que no existen. Y ese es el problema: que la ciencia propone avances, pero el sistema social y legal que enmarca a la sociedad los ignora deliberadamente.

En las últimas semanas, por ejemplo, hemos leído al menos tres denuncias por discriminación laboral; la más resonada fue el caso de Estrella Roja en Puebla. Caso en el que Ernesto fue separado de su grupo de trabajo, limitado a una oficina, acosado e intimidado, no sólo por ser homosexual sino por ser homosexual y vivir con VIH. A ése, se le suma el caso Soriana, donde le dijeron a una persona (de quien preferimos no poner nombre) que no seguirían con los filtros de contratación después de enterarse que vive con VIH; eso mismo se repitió en la misma empresa en 2020 y 2021.

Y esto no es todo, el VIH y la vida laboral de quienes lo vivimos sigue siendo un cuadrilátero en el que aún hay que seguir peleando. Ya que aún sabiendo que es un delito ser discriminado por ello, las empresas siguen exigiendo pruebas de VIH, o  la pregunta de si lo padeces viene de entrada en el primer filtro. Para muestra, tenemos el caso de Que Bo! del chef José Ramón Castillo; o de grupos como Walmart donde, para ingresar a áreas de manipulación de punzocortantes, se cree que se necesitan pruebas de VIH, pues como ya lo he dicho antes se piensa que las personas con VIH seguimos siendo riesgosas.

Y es que, como ya dije: la ciencia avanza pero los prejuicio siguen. Mucho se habla de actualizar la cara de quienes vivimos con VIH, pero de qué sirve si las ideas allá fuera siguen teniendo 20 años de retraso.

Hablar de inclusión laboral es una cuestión que resulta urgente; ya sea que las personas sostengan sus vidas como empleados por guardar su vida con VIH en secreto, lo cual puede llegar a generar estrés o más auto estigma. O bien, están sustentadas por los malabares que hay que hacer para cumplir con los seguimientos médicos y en últimas de los casos, sino es que la mayoría, las alternativas de trabajo son muchas veces menores y menos remuneradas.

Se sabe que se puede vivir con VIH, pero se ignora por completo cómo se vive. Ignorar en este caso tiene una connotación importante porque en este contexto, no se trata de no saber, sino de no querer ver; es el equivalente a aquella culpa que se quieren hacer sentir cuando se nos dice: “ahí estaba la información, por qué no se cuidaron”. En ese sentido, podríamos decir lo mismo: “ahí está la información, por qué siguen discriminando”.

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