En la esquina de Isabel la Católica con 5 de Mayo, este edificio art decó impresiona por su sobriedad y por el reloj bonito, pero para la mayoría de los capitalinos pasa desapercibido, será porque está a un lado de una iglesia protagónica: La Profesa, originalmente de jesuitas y ahora del Oratorio de San Felipe Neri.
Todavía en la primera mitad del siglo XIX ambas construcciones formaban parte de un mismo solar religioso, pero por las leyes de Reforma se fraccionó, lo cual fue aprovechado por el inglés Tomás Gillow, quien inauguró el hotel en 1876. Esto lo convierte en uno de los más antiguos del mundo.
Su restaurante, La Capilla, no es costoso y sí cumplidor. Las habitaciones que dan a 5 de Mayo son las más privilegiadas, siempre y cuando se cuente con el superpoder de ignorar a los organilleros.