La banda madrileña Alcalá Norte se presentará en el Foro Puebla
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Alcalá Norte tocó en el Vive Latino pero se quedó con ganas de un show en solitario

La banda madrileña se presentará en el Foro Puebla en octubre

Michelle Cortina
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Alcalá Norte, la agrupación madrileña que se ha ganado un lugar como una de las propuestas más interesantes de la escena española, está de vuelta en la CDMX. Tras conquistar el oído de los capitalinos durante el Vive Latino 2026, la banda regresa para presentarse en el Foro Puebla. Con siete años de carrera, la banda originaria del barrio de Ciudad Lineal mezcla referencias a la historia universal, la literatura clásica y vivencias de los jóvenes en tracks como "La Vida Cañón", "La Calle Elfo" y "Los Chavales".

En entrevista previa a su viaje, platicamos con la banda sobre su experiencia con la lucha libre mexicana, la influencia de su barrio madrileño, su fascinación gastronómica por los mariscos del país y el fin de una era previa al lanzamiento de su nuevo material.

Después de su presentación en el Vive Latino, ¿qué se llevaron de esa experiencia y qué cambió en su percepción del público mexicano?
Fue increíble tocar en el Vive Latino. En primer lugar, porque Oni el Bendito y King Lion, luchadores profesionales, tuvieron una batalla en nuestro escenario y me usaron a mí como arma final para que Oni el Bendito venciera a King Lion. Ese contacto con la lucha libre era algo con lo que no contaba. Unos meses antes estuvimos viendo peleas y fue muy bonito introducirnos en ese mundo. También me llevé de esa visita mi afición por los extintos Toros Neza; no conocía la historia ni al "Turco" Mohamed, y fue muy bonito vestir su camiseta en el concierto y empaparme de esa historia de auténticos héroes deportivos. En general, fue una experiencia para toda la vida.

Alcalá Norte es de Ciudad Lineal, un barrio muy específico de Madrid. ¿Qué tanto de ese territorio y de su identidad madrileña está presente en sus canciones?
Es nuestra esencia, honestamente. Sin duda no lo pensábamos cuando comenzábamos a hacer canciones y no hemos podido evitar que en nuestro segundo disco sigamos hablando de nuestro barrio. Representa a Madrid a la perfección: tiene zonas acomodadas donde viven futbolistas como Zidane y áreas más humildes. Está atravesado por el proyecto urbanístico de Arturo Soria, el "profeta" de nuestra banda, que pretendía que todo el mundo disfrutara de las comodidades del campo en la ciudad. Históricamente es un punto de intercambio importante a la entrada de Madrid y un barrio que la comunidad latinoamericana ha escogido y hecho suyo.

Hablando de la gastronomía y tu barrio, ¿has probado los tacos allá y sientes diferencia con los de México?
Debajo de mi casa hay una taquería de birria espectacular que se está quedando con todo Madrid. Las taquerías aquí, regentadas en un 95% por mexicanos, hacen total honor a los tacos de allá. Lo que a mí me voló la cabeza de México tuvo más que ver con las tostadas de atún, el aguachile y los mariscos, que no son tan característicos aquí como comida mexicana comercial. Esa es la parte de la cocina que más me apetece explorar ahora que vayamos en octubre.

Sus letras mezclan referencias históricas, literatura, personajes y experiencias de la juventud contemporánea. ¿De dónde nace esa necesidad de mirar al pasado para hablar del presente?
Cuando empezamos la banda tocábamos versiones y luego quisimos hacer temas propios. Como yo nunca había escrito canciones y se me hacía difícil romantizar mi propia vida, recurrí al atajo de buscar historias en los libros que leía y los apuntes que estudiaba. Cuando gané soltura pensé en hablar de mis experiencias personales, pero nuestro batería, Barbosa, me sugirió mantener esa línea temática histórica porque nos diferenciaba de las demás bandas. Me resulta mucho más fácil y genial rescatar piezas del pasado que han pasado desapercibidas para la comunidad post-punk.

"La Vida Cañón", "La Calle Elfo" y "Los Chavales" han conectado con públicos muy distintos. ¿Hay alguna canción que les haya sorprendido especialmente por la manera en que la gente la hizo suya?
Sí, en Ciudad de México. Cuando tocamos en el Vive Latino acabábamos de publicar el único sencillo de nuestro nuevo disco apenas cinco días antes. Yo tenía nervios de cómo respondería el público con un tema tan reciente, pero la gente la cantó. Nos sorprendió mucho porque, a pesar de ser una canción que cuenta un suceso horripilante sobre un asesinato cometido por el violinista Paganini, la gente hizo suya la melodía, el flujo de las estrofas y se entregó en el estribillo abstraída del horror de la historia.

Se nota que disfrutan el contacto directo en las salas, además de los grandes festivales…
Los festivales molan y el Vive Latino es alucinante y muy espectacular en cómo conecta al artista con los medios, algo distinto a España. Pero después del Vive Latino dimos un concierto íntimo en el Club del Rock and Roll que nos dejó con muchas ganas de tocar en una sala propia. Por eso tenemos muchísimas ganas de ver cómo funcionamos en ese formato dentro del Foro Puebla el próximo 9 de octubre.

Están presentando adelantos de ‘Dejémosle Como Estaba’. ¿Qué nos puedes contar de este nuevo álbum y qué diferencia encuentras con su trabajo anterior?
Amigos que han escuchado las pistas definitivas señalan que logramos dar continuidad a un estilo propio, que para mí es el verdadero éxito de una banda. A diferencia del primer disco, que era un recopilatorio de canciones grabadas de forma amateur o semiprofesional, este álbum es hijo de la profesionalidad: contamos con más medios, grabamos en estudio y la incorporación de Laura en los teclados nos dio una mayor riqueza y profundidad armónica.

En un momento en el que muchas bandas buscan encajar rápidamente en una escena, ¿qué significa para ustedes defender una personalidad propia?
Hemos tenido suerte en España porque, aunque sonamos a Alcalá Norte, teníamos ciertas resonancias que conectaban con la escena indie. La escena te aporta una etiqueta a la que se asocian marcas, promotores y gran público. Ha sido una bendición conectar con esos circuitos sin tener que someternos a los criterios estéticos preconcebidos que determinan a esa escena.

Tras México vienen compromisos masivos como Rock al Parque y el Movistar Arena en Madrid. ¿Cómo viven el salto de escenarios pequeños a recintos cada vez más grandes?
El verdadero vértigo lo sentimos al saltar de las salas a los festivales, al actuar ante público curioso que no va necesariamente a verte a ti. Tuvimos que trabajar para construir un espectáculo apabullante por sí solo. Una vez que logras esa confianza, tocar ante 10,000 personas o ante 200 se vuelve una experiencia similar. Además, no usamos claustrofóbicos tempos marcados por auriculares; en cada concierto las canciones suenan distintas según nuestro estado anímico y las vibras del entorno.

Si alguien fuera a descubrir a Alcalá Norte antes del concierto en el Foro Puebla, ¿qué canción le recomendarías escuchar y por qué?
Le recomendaría escuchar "Westminster", de nuestro primer álbum. Anticipa muy bien lo que pasa en el show: tiene partes muy diferenciadas que te permiten gritar, pero también abandonarte a la reflexión y cerrar los ojos. Deja al oyente pensando cómo vamos a defender eso en directo.

Para cerrar, ¿qué mensaje le envías a las personas que ya tienen su boleto para el Foro Puebla?
Ante todo, agradecerles la confianza por comprar las entradas con antelación. Es interesante que sepan que el concierto en la Ciudad de México será la última vez que Alcalá Norte toque en una sala con el formato clásico que nos hizo saltar a la fama. Un mes después publicaremos el segundo disco, el repertorio se duplicará y el espectáculo cambiará por completo. El formato clásico de la banda se despide en México.

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