Si alguien nos hubiera dicho que terminaríamos bailando cumbia en el Zócalo, acompañados por una orquesta sinfónica y la voz del tenor más icónico del mundo, no lo habríamos creído. Pero sucedió. El pasado 18 de abril, el corazón de la CDMX se sacudió con el concierto de música clásica más masivo en la historia del país: 300,000 personas reunidas para presenciar un hito que llevó el sello distintivo de Banco Plata.
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Banco Plata decidió desafiar los esquemas tradicionales de los eventos corporativos para regalarnos una experiencia con Andrea Bocelli que quedará grabada en nuestra memoria.
Bocelli, el maestro que navega con maestría desde el latín hasta el portugués, demostró por qué es el rey absoluto al fusionar el bel canto con la cultura popular. El clímax de la noche llegó cuando la Orquesta de Minería y el tenor compartieron escenario con Los Ángeles Azules. Ver a miles de personas intentando seguir el compás de una versión "ópera-cumbia" de “Vivo por Ella” fue, sin duda, el momento que definió el fin de semana.
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El detalle inolvidable fue que justo cuando la emoción estaba a flor de piel, la orquesta interpretó “What a Wonderful World”, una pieza que cobró nueva vida gracias a la colaboración especial de Ximena Sariñana.
Aunque para los 90s kids Bocelli siempre será la voz detrás de “Time to Say Goodbye”, esta presentación histórica en el Zócalo lo trajo al presente de una forma innovadora. Fue una noche donde la sofisticación y lo popular convivieron sin estigmas, demostrando que la música, cuando es auténtica, no conoce fronteras.
