Después de años de carrera y de representar a España en grandes escenarios, Blas Cantó atraviesa una nueva etapa marcada por la independencia, la libertad creativa y el regreso a un sonido más orgánico.
“Para Qué” es una de las canciones que abre este capítulo. El tema habla de las preguntas que quedan después de una relación y de esas respuestas que, quizá, nunca llegan. “Siempre quedan preguntas sin respuesta. Pero me siento tranquilo, al menos, de haber hecho esas preguntas a quien debía”, cuenta.
Para Cantó, trabajar de manera independiente también ha significado descubrir todo lo que existe detrás de la industria musical. “Probablemente, no conocía ni el 40% de lo que hay detrás de esta industria”, reconoce.
Su música vuelve al pop-folk y a una esencia más cercana a sus raíces. “Necesitaba regresar a esa parte de mí que me habían arrancado. Escribir la música desde la verdad”, explica. Esa búsqueda de autenticidad atraviesa un proyecto que considera el más real que ha creado hasta ahora.
México ocupa un lugar especial en este recorrido. El cantante lo define como “mi segunda casa” y reconoce que el país también ha influido en su manera de crear, especialmente a través del regional mexicano, género que quiere seguir explorando. Entre sus próximos objetivos también está acercarse a la cumbia.
La nueva gira seguirá esa misma filosofía. Aunque inicialmente imaginaba regresar acompañado únicamente de un piano, no descarta sumar otros instrumentos. Eso sí, promete un espectáculo íntimo y mucho más desnudo, donde el protagonismo estará en las letras y la interpretación.
“Hoy por hoy, para mí el éxito es tener ganas de levantarme de la cama y seguir haciendo música. Todo lo demás es secundario”.
Mientras prepara el anuncio oficial de su gira, Cantó tiene claro que quiere volver pronto a México. Y, por ahora, solo pide paciencia a un público que ya considera parte fundamental de su historia.

