Interpol
Foto: Cortesía Interpol/John Williams

Interpol: una noche en O2 Forum Kentish Town de Londres

La banda presentó su nuevo disco, The Other Side of Make-Believe, a los fans londinenses

Gil Camargo
Escrito por
Gil Camargo
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Todavía recuerdo cuando escuché por primera vez a Interpol; llegué de la prepa y mientras me preparaba para cenar puse Mtv. Me perdí un poco preparando todo hasta que el bajo de una canción me hizo parar y poner atención a la TV. Tuve que esperar hasta que terminara la canción para ver qué banda era… “Evil” de Interpol. No me quedó más que ir corriendo al rudimentario Internet Explorer.

Debo aclarar que en ese entonces, todos hablaban de ellos pero nunca les puse atención y de un día para otro, me abrazaron, convirtiéndose en algo más que una de mis bandas favoritas; me consolaron cuando me rompieron el corazón; reforzaron mi amistad con dos de mis mejores amigas, Ale Villegas y Orianna Martínez; y me unieron más a mi hermano David, que cuándo comenzó a crecer y a tener curiosidad por la música se acercó a mi para que le recomendará bandas y abrazó a Interpol al igual que yo; y hace unos meses, le regalé los primeros discos de Interpol a mi sobrino Pato, que espero descubra a su tiempo y se enamore como yo lo estoy.

Han pasado 18 años y sigo escuchando a Interpol con la misma pasión que el primer día; por supuesto he crecido junto a la banda, hay discos con los que conecté mejor que con otros o que tardé algunos años en conectar (como me pasó con Our Love to Admire), pero siempre con la emoción de saber qué tienen que decir.

Hace tres días estrenaron su séptimo disco, The Other Side of Make-Believe, disco que grabaron durante la pandemia, a larga distancia, y que cuando se pudieron reunir, lo pulieron en unos estudios al norte de Londres junto a Alan Moulder y el productor Mark Ellis —mejor conocido como Flood—. Esta obra nos lleva de nueva cuenta por paisajes melancólicos que Paul Banks, Sam Fogarino y Daniel Kessler entretejen con sus instrumentos.

Debido a unos cambios de agenda, Interpol tuvo que posponer algunos shows, entre ellos el de O2 Forum Kentish Town de Londres, que por fin sucedió el 18 de julio. La tarde pintaba para ser bastante difícil; en las noticias se escuchaba que Reino Unido se preparaba para recibir el día más caluroso, no solo del año, si no de toda su historia, pero nada que no pudiéramos lidiar en shorts y con vasos de agua que el foro ofrecía gratuitamente.

Ya perdí la cuenta de cuántas veces he visto a Interpol, pero esta fue la primera vez que los vi fuera de la Ciudad de México; algo que me sorprendió fue la capacidad del venue; O2 Forum Kentish Town tiene una capacidad para recibir a 2,300 personas, mientras que la última vez que Interpol tocó en la CDMX )el 28 de mayo en el Palacio de los Deportes), tocaron para unas 17,456 personas.

Este show en Londres tuvo básicamente el mismo setlist, salvo que en CDMX tocaron dos canciones más: “Take You on a Cruise” y “No Even Jail”, además de cambiar “The Heinrich Manauver” por “Into The Night”, una de las nuevas canciones. Como siempre, pude ver a un Interpol elegante, preciso y bastante maduro. Nadan en el escenario como peces en el agua, todo lo tienen bien calculado y después de verlos tantas veces, sé exactamente cuándo y qué movimiento hace cada uno.

Las versiones en vivo de The Other Side of Make-Believe suenan mejor que nunca; hasta parece que el disco las tiene prisioneras y en vivo se liberan; ”Toni” se va volviendo más y más pesada hasta terminar, mientras que “Something Changed” es más dramática.

Esta memoria no es más que un obsesivo fan disfrutando de una de sus bandas favoritas; antiperiodístico, sesgado y totalmente desde mis zapatos. Pero quién ha escuchado en vivo “Obstacle 1” o “Specialist” sabe de lo que hablo.

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