Ari Lengua de Señas
Foto: Cortesía Alejandra Carbajal

Ari Martínez Salgado intérprete de lenguaje de señas de la Cámara de Senadores y el INE

Platicamos con este profesional sobre las particularidades y retos de su profesión en México

Rodrigo Broschi
Escrito por
Rodrigo Broschi
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La realidad de otros no es ajena a nosotros. Ari convivió con la comunidad sorda desde muy pequeño y movido por las ganas de ayudar se convirtió en intérprete de lengua de señas. Conversar con él fue muy revelador. Nos dimos cuenta que como país tenemos una deuda histórica con la comunidad sorda y que como residentes de esta ciudad podemos hacer muchas cosas para ayudar. Ser empáticos no nos cuesta nada. Esta es la historia de Ari:

¿Cómo aprendiste la lengua de señas?
Mis padres me introdujeron a la comunidad sorda. Ellos hacen labores religiosas, son Testigos de Jehová y forman parte de un movimiento que enseña la biblia en distintos idiomas, incluyendo la lengua de señas. Yo crecí en ese ambiente y aprendí motivado por ayudar a la gente.

Además de la convivencia con la comunidad sorda, ¿tomaste algún curso de formación en lengua de señas?
La mayoría de los intérpretes han salido de distintos grupos religiosos. Esa es una característica sobre todo en Latinoamérica porque no hay muchos cursos o escuelas. Entonces, lo que yo hice fue estudiar Lingüística Antropológica, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Eso me formó y me dio una base que me ha ayudado al ejercicio de la interpretación. Me ha permitido ver la lengua desde un punto más analítico, entendiendo porqué se dicen las cosas y las categorías que se emplean.

¿Cómo te convertiste en intérprete?
Con el paso del tiempo comencé a liderar sordos cuando se percataron que yo sabía lengua de señas. Me pedían de favor que les ayudara a hacer trámites y cosas por el estilo. Ahí fue cuando comencé, de forma empírica, a interpretar fuera de un ámbito religioso.

Platícame más sobre el trabajo que haces en la actualidad
Soy intérprete de la Cámara de Senadores, específicamente del canal del congreso. También soy intérprete del INE —prácticamente soy la imagen de todos los comerciales—. Soy el que sale en el recuadrito en la televisión.

Por otro lado, soy parte de la Academia Nacional de Lengua de Señas y ahí damos cursos a distintas instituciones. La intención es ofrecer accesibilidad e interpretación a las personas sordas, así como sensibilización a los funcionarios.

¿Alguna anécdota significativa o divertida de tu trabajo?
Una persona que domina palabras de una lengua sin conocer la cultura, no es realmente bilingüe. Yo soy oyente pero es importante entender la perspectiva. La comunidad sorda me ha aportado mucho como ser humano. 

He tenido amigos sordos muy cercanos y me he ido a dormir a sus casas donde el papá, el abuelo, el tío, todos son sordos —porque a veces es una situación generacional—. Entonces, son vecindarios de sordos en los que yo he sido el único oyente y eso genera cosas muy chistosas. El cerebro en algún momento bloquea la atención por el oído y elimina el ruido del entorno. Mimetizas la conducta de los demás. Es muy interesante cuando te metes al mundo de la sordera.

¿Cuáles son las principales dificultades al momento de realizar una interpretación?
Falta mucha descripción de la lengua, mucho análisis. No hay documentación, libros de gramática o investigaciones serias. La lengua de señas mexicana tiene más de 150 años pero no ha sido objeto de estudio. Eso dificulta enormemente el aprendizaje porque no hay herramientas. Para que alguien pueda tener un buen dominio de la lengua de señas necesita unos 10 años de convivencia con personas sordas.

¿Hay alguna certificación en México que avale a los intérpretes de lengua de señas?
Sí. En la administración de Felipe Calderón se creó un grupo de expertos conformado por seis sordos y seis oyentes. Yo tuve la oportunidad de participar y juntos elaboramos la primera norma. Hoy es un estándar de competencias laborales y lingüísticas para la evaluación de personas que buscan ser intérpretes. La institución que certifica es Conocer. Es el único reconocimiento que existe a la fecha.

Para alguien que quiera aprender lengua de señas pero no profesionalizarse, ¿sabes si hay cursos (más sencillos) en la CDMX?
Sí, hay varios gratuitos o a precio accesible. El Centro de Lenguas Extranjeras (CENLEX) del IPN tiene algunos o de repente hay uno que otro proyectito en universidades privadas, como el Tec, la Ibero o la Anáhuac. También en instituciones de gobierno, en los centros PILARES y en distintas alcaldías. Desafortunadamente no es una agenda continua y hay que estar al pendiente de las convocatorias.

En la Academia Nacional de Lengua de Señas estamos impulsando la accesibilidad para las personas sordas y la difusión de la lengua de señas. Queremos que se incluya en los programas de estudio que ofrecen los centros de lenguas. Es un tema que en México tenemos pendiente porque en Europa y países de primer mundo lo tienen desde hace muchos años. De hecho, en Estados Unidos la lengua de señas americana (ASL) genera mayor interés que estudiar francés o italiano.

Como personas que escuchamos, ¿qué cosas podemos hacer para ayudar?
Realmente no es tan complicado. Las personas sordas necesitan que las traten como personas. Si queremos incluirlos y ser sensibles, en la medida de lo posible aprendamos lengua de señas o comuniquémonos a través de la escritura. Lo importante es buscar formas de acercamiento y sobre todo, no olvidar que se trata de un ser humano.

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