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Sin duda, si eres amante de las leyendas urbanas de miedo, La Moira es un clásico. Se dice que es una de las casas más embrujadas y poseídas de la CDMX, pero a nadie le consta. Hoy es un centro de acopio y apoyo para personas de la diversidad que opera en total normalidad.
Hace años se decía en las calles que al pasar cerca, se sentían escalofríos; aquella casona de color grisáceo guardaba muchos misterios. De manera inexplicable, muchas personas decían que alguien o algo las estuviese mirando. Quizá sea el espectro de Marco, el niño que protagoniza la historia urbana.
Según se cuenta, el menor entró a la propiedad y encontró un cuerpo colgado, así que huyó despavorido. Atormentado, decidió volver y constatar el espectáculo macabro, pero solo encontró una cuerda y una silla. Nadie volvió a saber de él. Tiempo después fue su cuerpo el que encontraron colgado.
A principios de la década pasada, la casa se convirtió en un escenario de sesiones espiritistas, con recorridos nocturnos que invitaban a percibir las manifestaciones de otros seres. Más tarde, el lugar se transformó en un centro cultural y actualmente es un refugio para la comunidad LGBT. De aquellas leyendas urbanas solo queda el recuerdo de una media luna negra y un triángulo en su fachada que delataban su tenebroso pasado.
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