Warren Conjuro 4 casos CDMX
Nano Banana/Google Maps/Warner
Nano Banana/Google Maps/Warner

Leyendas urbanas de CDMX que pudieron ser películas de El Conjuro

No, no hablamos de la muñeca de “Vacaciones del Terror”, ni de la Llorona

Mauricio Nava
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Algunas leyendas urbanas que solo viven en el imaginario colectivo y que han pasado de generación en generación merecen una película en el universo de El Conjuro. A propósito del estreno de “Conjuro 4: Los últimos ritos”. James Wan escucha nuestro llamado y, tú, ciudadano promedio, ¿cuántas de estas historias de miedo y aparecidos conocías? 

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Leyendas urbanas en CDMX dignas de una película de El Conjuro

La Casa Negra

Una de las construcciones más bellas de la zona, que pese a múltiples esfuerzos, no ha podido ser restaurada. O eso dicen los curiosos, vlogeros y habitantes de la CDMX.

Casa Mondragón según las leyendas urbanas, fue el escenario de tragedias y muertes misteriosas en las primeras décadas de 1900. Ubicada en la esquina de Insurgentes y Álvaro Obregón, en la colonia Roma, este edificio fue un hospital improvisado para enfermos de tifoidea, que por aquellos años era casi como estar “poseído por espíritus”. 

Cuenta la leyenda, sin registros en alguna hemeroteca, que el hospital fue quemado con "los malditos" en su interior. Meses después de la tragedia, dos adultos y sus tres hijos serían los dueños de la propiedad: Los Mondragón. 

Pero a ellos el destino también los alcanzó al morir en la propiedad de causas desconocidas. Ahora, en total abandono, varios ambulantes y curiosos reportaron voces que salen de la propiedad, poltergeist que los invitan a salir y dos siluetas fantasmales como de infantes. 

El Callejón del Diablo

Dicen que en Mixcoac, cerca de una universidad de prestigio, en las noches un callejón rojo es el escenario de figuras fantasmales y sombras humanoides, pasos sigilosos, lamentos profundos y gritos que emergen de la nada.

Una figura alta, bien parecida y bien vestida, puede pedirte tu alma a cambio de un deseo, tu anhelo más ferviente. Otras versiones señalan que el mismísimo Satanás se lleva a las personas que tienen deudas al inframundo. 

La verdadera pregunta es: ¿qué estás dispuesto a dejar en este callejón? O bueno, eso dice la tradición oral. 

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La niña en el Metro

Desde ratas gigantes hasta vampiros, el Metro capitalino es también un vehículo de leyendas que no se detienen en el tiempo. Que, como los vagones, pasan y pasan, pero no dejan de andar entre los curiosos y la tradición oral.

las leyendas urbanas que en la estación de la Línea 5 del Metro una figura —por demás adorable— infantil te invita a jugar. Para los que dicen que la han visto, un hecho bastante raro a esas horas de la noche, es una pequeña jugando la que se les acerca. Cuentan que te quedas helado al bajar la cabeza y descubrir que la pelota con la que invita a divertirse es su cabeza.

Casa de Cañitas

Quizá una de las leyendas urbanas que más se popularizó en libros y hasta en películas. Una leyenda propia de la ciudad y sus fantasmas, de nuestro Warren mexa, Carlos Trejo. Famoso por salir en programas de TV de inicios de los 90 y después editar el libro homónimo. 

La historia narra posesión demoníaca, entidades malignas y una foza de monjes oculta debajo de la propiedad a la que se le atribuyen los poltergeist. Aunque nada de esto se pudo comprobar, lo cierto es que por la zona de Popotla sí que se enterraron franciscanos cerca del famoso árbol de la Noche Triste.

Con los años, la casa tomó relevancia como parte del folclor de las leyendas urbanas, pero de las catorce muertes asociadas a la sesión de la ouija o la supuesta entidad nunca se comprobó nada. Digno de los últimos ritos de Los Warren ¿no crees? 

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