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Personajes de la Doctores

Un luchador, una porrista y los creadores del Museo del Juguete Antiguo México, estas personas son parte de la historia de la colonia

Foto: Alejandra Carbajal

Personajes de la Doctores

Roberto Shimizu (padre e hijo). MUJAM

Roberto Shimizu (padre e hijo). MUJAM

Cuando los padres de Roberto Shimizu (hijo) llegaron a México, nunca pensaron que su familia sería clave esencial para el desarrollo de una colonia defeña durante el siguiente milenio.

Desde Japón, arribaron a la Doctores para ejercer el comercio. Por allá de los treinta y cuarenta, introdujeron el sushi al país y eran distribuidores de electrodomésticos de marcas niponas. De hecho, la mayoría de los tallarines que se comen en la ciudad actualmente son fabricados por su familia. 

Tiempo después prosperaron, y quizás sin proponérselo, se convirtieron en un puerto binacional. El edificio en el que vivían, el número 15 de Dr. Olvera, alojó a sus compatriotas que llegaban al DF buscando una vida mejor, después de la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, los Shimizu han intentado devolver todo lo que han recibido de sus vecinos, siempre hablando bien de la Doctores y creando en esa zona uno de los museos más originales de la ciudad, el MUJAM, lugar donde además, los fines de semana ofrecen auténtica comida japonesa, incluyendo los afamados tallarines.

Shocker. Luchador

Shocker. Luchador

Durante 22 años como luchador profesional ha participado en peleas en Estados Unidos, Puerto Rico, Japón y México. Aquí, es miembro del Consejo Mundial de Lucha Libre y tiene varios títulos y campeonatos como el Mundial NWA de peso semipesado, y el Mundial de parejas del CMLL, junto con el Negro Casas, entre otros. 

El también llamado "1000% Guapo" ama todas las arenas en las que pelea, ya sea solo o en equipo, pero acepta que la Arena México, en la Doctores, tiene una magia particular. No por nada es "la Catedral de la Lucha Libre".

La Cavernaria. Porrista de luchas

La Cavernaria. Porrista de luchas

Después de más de 70 años de acudir a las carteleras de la Arena México, la Cavernaria se ha transformado en aquello que admira: una luchadora con dos personalidades. La primera, una abuelita adorable, de voz cariñosa, que camina con ayuda de un bastón. La segunda, una dama vociferante, sin pelos en la lengua, que hace sonrojar hasta a los profesionales del albur.

Entre la Coliseo y la México, prefiere la segunda porque es enorme y tiene historia. Siempre se sienta en la fila de adelante: desde ese lugar privilegiado, pierde décadas de edad y se convierte en una apasionada de la lucha. Se libera y grita toda clase de improperios a rudos, técnicos, réferis y a quien se deje.

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