Duerme Cicatriz de Nora de la Cruz es una historia que narra la historia de Evangelina, desde su niñez hasta sus 38 años. Durante la historia expone situaciones a las que nos enfrentamos las mujeres y, en ocasiones, son consideradas un tabú o están llenas de prejuicios. Así es, en pleno 2025 todavía somos objetos de críticas por cómo decidimos vivir nuestro cuerpo o sexualidad.
De la Cruz expone situaciones que poco se hablan. Por ejemplo, la menstruación, aunque al crecer hay mayor libertad para hacerlo, debemos recordar que en la primaria su mención era nula. Eso relata Lina, la protagonista de la historia, cómo su maestra excluía a los niños cuando tocaba “esos” temas o lo explicaba con un ciclo de 28 días.
También te hará cuestionarte, sobre los nombres de los productos femeninos como “toalla sanitaria” o como suelen esconderse —como si fuera un arma— para no incomodar a los hombres.
La mamá de Lina, es una persona que no vas a amar en la lectura, pero tampoco la odias, pues comprendes que sus prejuicios y tabúes son un tema generacional. Aunque sí duele un poco su favoritismo tan evidente por Elisa, la hermana de la protagonista.
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Aunque Elisa es la parte buena del libro, una hermana mayor que cuida, protege y apoya. La historia muestra la complicidad de ellas, un “salimos juntas, pero cada quien se va por su lado y nos volvemos a ver a tal hora para regresar a casa”. ¿Quién no lo llegó a hacer con sus hermanas?
Tabúes, tabúes y más tabúes… Señoras con frases de “no vayas a salir con tu domingo siete” cuando ven a una mujer joven con novio. Aunque también retrata la felicidad de una madre que ve a su hija de blanco, embarazada, pero de blanco. Y la decepción de una hija soltera, sin hijos y con un embarazo ectópico.
¿Quién no ha googleado sus síntomas cuando está enfermo? Algo más que retrata bien el libro, los resultados catastróficos que nos da Google cuando buscamos un malestar. Muchas veces lo relaciona con cáncer y muy pocas con el motivo real.
“En el seguro social una apenas termina de explicar sus síntomas, cuando ya tiene en la mano una receta de paracetamol” —Nora de la Cruz
Para los más puritanos de las letras, la redacción puede volverse tediosa, pues, alarga algunos momentos en exceso. Aborda en detalles que pueden reducirse u omitirse, pues no aportan nada. Al final esperábamos algo más, un desencuentro y revelación de verdades con cierto personaje, pero queda abierto al lector.
Duerme, cicatriz. Nora de la Cruz. Tusquets, Planeta. Gandhi. $229

