La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México —Clara Brugada— informó que este año se realizarán tres simulacros, distribuidos de manera estratégica. Esto con el fin de reforzar la cultura de prevención y capacidad de respuesta ante posibles contingencias. Te decimos más al respecto.
El segundo simulacro en la capital será el miércoles 6 de mayo, la alerta sísmica se activará a las 11am, como parte de este ejercicio, por lo que al escucharla intenta mantener la calma y recordar que todo se encuentra en orden. Cabe mencionar que este será el primer simulacro que se realiza de manera nacional, es decir, en todo el país.
Brugada expresó que estos tres ejercicios anuales son necesarios para reforzar de manera constante la prevención y organización ante posibles contingencias. Además, reiteró que la participación activa de la población, instituciones públicas y privadas es importante al tratarse de un ejercicio que podría salvar vidas y reducir riesgos.
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¿Por qué es importante realizar simulacros?
En cuatro puntos, va la importancia de los simulacros sísmicos en la Ciudad de México.
Preparación. Los simulacros nos permiten conocer los procedimientos de seguridad que se deben seguir durante un temblor, así como la mejor manera de evacuar el lugar donde nos encontramos.
Conciencia. Estos ejercicios nos educan sobre cómo reducir el riesgo de lesiones y daños materiales. Es decir, promueven la cultura de prevención ante desastres.
Coordinación. Ayudan a mejorar la comunicación entre el Gobierno de la Ciudad de México, las empresas y la comunidad en general. Esto es importantísimo para garantizar una buena respuesta ante un temblor real.
Identificación de áreas de mejora. Si algo no funciona durante el simulacro, las personas pueden tomar medidas para mejorar los procedimientos de seguridad.
¿Por qué tiembla tanto en México?
La Ciudad de México se encuentra en una zona sísmica muy activa, ya que está ubicada en una zona de contacto entre dos placas tectónicas: la Placa de Norteamérica y la Placa de Cocos. Esto genera una gran cantidad de energía que, con el tiempo, se libera en forma de terremotos.
La capital mexicana también está construida sobre una cuenca que amplifica la energía sísmica. Es decir, la fuerza de las ondas se refuerza por el suelo blando y los sedimentos, provocando que los temblores se perciban con mayor intensidad.

