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|Presentado por Agua Sta. María®| Una visita al Manantial Sta. María

Adéntrate a los rincones naturales de la producción pura y auténtica de agua Sta. María®

Manantial Sta. María (Foto: Cortesía)
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Manantial Sta. María (Foto: Alfredo Vélez)
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Manantial Sta. María (Foto: Cortesía)
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Gracias a un recorrido exclusivo organizado por Agua Sta. María®, conocimos el lugar de donde provine su materia prima. La salida de la CDMX fue desde muy temprano para llegar a tiempo a Puebla, en el municipio de Tlahuapan donde brota esta agua pura de manantial. Al llegar se sentía un poco de frío y antes de iniciar el recorrido descubrimos la historia del lugar y del Agua Sta. María®.

Visitamos primero el origen de todo: el manantial que se encuentra al pie del Iztaccíhuatl, en una reserva natural protegida, donde nace de un manantial Agua Sta. María®. Se trata de un paisaje de ensueño, como sacado de una cuento: frondosos árboles, una pequeña laguna donde corre el agua cristalina, el aire fresco con esencia a pino y el tan relajante sonido del agua, que corre por un riachuelo. Esta es la vista que encontramos en el Manantial Sta. María.

Pocos tienen el privilegio de conocer este lugar, ya que es una zona resguardada para poder mantener el equilibrio ecológico. En él se realizan proyectos como la reforestación que asegura el ciclo natural del agua y contribuye a conservar especies en peligro de extinción, como el conejo teporingo, que es endémico de la región.

El agua fluye de manera natural gracias al deshielo en las partes altas del volcán y también a la intensa caída de agua en tiempos de lluvia. En su camino se enriquece naturalmente de minerales que son buenos para nuestro cuerpo y se filtra entre las rocas hasta brotar purificada a la superficie en forma de manantial.

Después de recorrer el lugar, almorzamos en la terraza de la casa de los antiguos dueños del lugar, que aún es conservada para las visitas. Con pan casero, café de olla calientito, fruta fresca con yogurt y miel y unas deliciosas enchiladas de mole poblano.

Pasamos más tarde a la planta embotelladora, donde se cubren todos los estándares de seguridad. Es una de las plantas más estandarizadas que existen en México. El agua se embotella desde su fuente subterránea directamente para evitar su contaminación, aspecto que hace que mantenga sus características naturales. Agua Sta. María® sólo toma el 40% del agua que brota dejando correr el resto a ríos y lagos, de esta manera no interrumpe su ciclo y no se extingue el manantial.

Quienes formamos parte de esta experiencia única vimos desde cómo le dan forma a la botella y la llenan, hasta cuando es empacada y estibada, para que el montacargas sólo la lleve al almacén para ser distribuida.

Agua Sta. María® tan pura como su origen y tan auténtica como el lugar de donde nace.

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