Branca Parrilla

Restaurantes, Uruguaya Narvarte
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 (Foto: Ariadna Hernández)
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Deberían repensar la bandera de Uruguay. Quitarle esas aburridas rayitas azules y dibujarle un mate, una hoja de marihuana, la escena del Maracanazo y, sin duda, una parrilla. Sobre el último punto, la Branca Parrilla, su representante gastronómico en la Narvarte, tendría mención especial. Cortes que responden a la dupla que nos gusta: calidad y precio.

Como una auténtica oriunda de la colonia, puedo decir que este restaurante es lo más cercano a ir a comer a casa de la tía que cocina bien. No sólo por el sabor del vacío de 400 gramos, cuyo grosor rebasa el ancho de cuatro dedos y cuyo jugo (en término tres cuartos de cocción) tiñe el plato de un rojizo cobrizo que sólo un buen carnívoro puede olfatear y apreciar.

También por los detalles hogareños antiguos, como un refrigerador Frigidaire que parece sacado de 1950 (esos que parecían bodegones de seguridad), un tapiz bucólico y los pequeños cuadros uruguayos que recuerdan a Mario Benedetti y a Montevideo, iconos de orgullo del cono sur. Eso y el acento de la dueña, a quien más de dos veces he visto levantar las mesas y preguntar al comensal si todo va bien.

Cómo no va ir bien, cuando desde la llegada te reciben con panes sorpresa, esos que a la primera mordida te regalan un obsequio de queso al fondo. Déjate llevar por las empanadas (las árabes, con carne molida de sirloin, son un deleite), pero que no te engañe el cliché de la empanada del tamaño de un dumpling que regularmente se sirven en otras parrillas. Éstas no sólo son grandes, sino que están bien servidas, así que podrían oponerse en tu camino hacia la entraña (mi segunda elección, luego del buen vacío).

Les fallan la música y la sal. En el primer punto, no entiendo por qué fastidiar un buen plato de ravioles (pide los de espinaca, no hay falla) con esas melodías que bailan entre el lounge y la música de elevador. Estoy dudando en regresar si vuelven a poner a The Beatles en versión Nouvelle Vague.

Sobre la sal, de las cinco veces que he ido, en dos ocasiones a mi churrasco le faltaba un pequeño toque o, a lo mejor, esmerados por la salud, cuidan nuestra dosis permitida.

Les perdonamos estos dos detalles sólo porque: primero, los meseros te consienten como si realmente fueran tu tía apapachadora; segundo, los precios son para ir incluso al final de la quincena (240 pesos por una arrachera de 800 gramos para dos personas) y, tercero, porque tienen dos por uno todos los días en bebidas nacionales, que incluyen el mezcal Los Danzantes. Que si no está escrito en los consejos del buen maridaje de la carne, deberían empezar a considerarlo.

Confieso que nunca llego al postre, esos cortes llenan cualquier barriga chelera. Prometo regresar por un flan de dulce de leche.

Por Karina Eridhe Macias

Publicado

Nombre del lugar Branca Parrilla
Contacto
Dirección Dr. Barragán 626
Narvarte
México, DF

Esquina con Universidad
Horas de apertura Lun-mié 1-11pm, jue-sáb 1pm-12am, dom 1-8pm
Transporte Metrobús Centro Scop
Precio Consumo promedio por persona $250
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