Havre Cancino

Restaurantes, Pizza Juárez
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Guárdalo
Havre Cancino
Marianela Trueba

Abrió con dudas, pensaron que no iba a pegar por el poco tránsito de la calle, nos confiesa Antonio Vilches, creador de Havre. Lo cierto es que nada parece indicar que aquí hay un bar, apenas un discreto rótulo montado en una casona porfiriana. No hay ruido ni mucho menos el bullicio propio del triángulo noctámbulo Condesa-Roma-Polanco.

Los culpables fueron “los Archipiélago”, el grupo que lleva la noche como apellido, dueños de los bares REC, Leonor, La Sakería y la pizzería Cancino. Ellos tomaron un inmueble que construyó el arquitecto José G. de la Lama a principios del siglo pasado y que es parte de un catálogo de estilos europeos mandado a construir por Porfirio Díaz. El resultado fue un lugar que conserva el feeling de “bar de concepto”, pero en una colonia que no los conocía.

Hay que descender algunos escalones para entrar al sótano de 70 metros cuadrados, que cuenta con un patio al filo de la calle para fumar.

“Encontramos este espacio y lo vimos ideal para hacer una especie de taberna”, cuenta Vilches. Antiguamente era un cuarto de almacenamiento. Pero un día, los dueños de la concept store Rococó, en el piso de arriba, llamaron a Vilches para presumirle el sótano.

“Cuando lo vimos, convencimos a los socios diciéndoles que la vida nocturna ya llegaría a la Juárez”, dice Antonio. Recuperaron el inmueble, crearon túneles, derribaron muros y lo adaptaron para que funcionara como bar y restaurante, dejando a Rococó la decoración y el rediseño del piso.

Mientras platicamos con Antonio Vilches, suena de fondo Know-How, de Kings of Convenience, seguida de una canción de Miles Davis, un setlist muy cuidado que te da pistas del mood del lugar.

“Tenemos jazz de los 20, swing y folk, próximamente en vivo. Qué joya pasar la noche con música de fondo de Django Reinhardt o un contrabajo”, presume Vilches.

En ese momento llega la pizza. Servida bien caliente y humeante, la baba ganush es el típico alimento italiano, pero con salsa de berenjena o caviar de pobre –como dice la carta–, queso mozarella y alcachofas.

La mesa se llena: papas a la trufa cortadas en gajo, rebosantes de un chile picantito y salteadas en aceite. También pedimos una pizza de cuatro quesos con uvas y, para los más sanos, verduras al grill, aprovechando que el menú es una interpretación del de su hermano Cancino.

Con todo y su clientela de looks elaborados, las chelas cuestas 35 pesos y las pizzas 90, un lujo fácil de permitir y conceder.

Para rematar, si quieres sorprender con el dato under, el lugar se iba a llamar Nicola y Bart, en honor a dos italoamericanos ejecutados en la silla eléctrica. Sin embargo, terminó llamándose igual que su calle, como un homenaje al bar de colonia que pretende ser.

No, no es el nuevo Cancino, como algunos sugieren. Tiene una onda más privada y cuidada. Vilches remata: “la verdad, de todos mis bares, Havre es el que más disfruto”.

Por Karina Eridhe Macias

Publicado

Nombre del lugar Havre Cancino
Contacto
Dirección Havre 64
Juárez
México, DF

Horas de apertura Lun-mar 1pm-12am, mié 1pm-1:30am, jue-sáb 1pm-2am, dom 1-6pm
Transporte Metrobús Hamburgo
Precio Consumo promedio por persona $250

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