En mi familia, cualquier pretexto es bueno para clavarle el diente a un corte de carne. Es nuestra forma favorita de celebrar. Con el tiempo, he aprendido a distinguir y disfrutar de esos matices que definen a una pieza excepcional, como la suavidad, la jugosidad y, por supuesto, el marmoleado de grasita.
Ya había probado algunos intentos de Wagyu (porque acabo de descubrir que solo el procedente de Japón es considerado auténtico), pero no en platos tan bien pensados como los del Festival del Wagyu en Teppan Grill, donde afortunadamente no se limitan a servir una lámina delgada sobre una tortilla de maíz (un recurso común que muchos presumen).
Esta edición del festival está bajo la dirección de la chef Miriam Moriyama, quien se encargó de guiarme personalmente por la experiencia. Mientras preparaba los alimentos en la plancha de Teppanyaki, Miriam me contó el origen de esta carne. Aunque yo sabía que a las vacas les daban masajes y les ponían música clásica, desconocía el impacto que esto tiene en la suavidad y el marmoleado. Básicamente, el sabor es el reflejo de una vida libre de estrés (definitivamente, yo no calificaría para ser vaca Wagyu).
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Primero probé el sunomono, que estuvo bien para despertar mi curiosidad por la cocina de Miriam. Y aunque el sabor me recordó a otros platos asiáticos, sí me sorprendió mucho el término de la carne y el toque ahumado de los cubitos de wagyu. Luego vino el chirashi con ikura (caviar rojo), que sin duda fue uno de mis favoritos del menú. El sabor es fuerte pero al maridar con sake queda perfecto.
Después llegó la sopa de tofu, la cual disfruté mucho a pesar de no ser fan del ingrediente ni de los platos demasiado calientes. El cierre fue el Teppanyaki de vegetales con la receta secreta de Miriam: unos ajos confitados con miel que me hicieron comer un diente de ajo a mordidas por primera vez en mi vida. El plato se acompañó con chicharrón de Wagyu, servido así porque, según me contó una de las cocineras, era como lo preparaban en su casa cuando era niña. Más allá de agradecer el gesto de compartir su historia, me conmovió percibir cómo cada persona en este festival deja un pedacito de sí misma en cada plato.
El festival estará disponible hasta junio de 2026.
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