The Lamb nos transporta directamente a un pub británico auténtico, desde el primer sorbo de su sidra dulce y refrescante o el vino tempranillo por copa, redondo y sabroso. El lugar, aunque pequeño y bullicioso, tiene ese encanto acogedor típico de los locales ingleses, donde las conversaciones animadas y las risas forman parte de la experiencia.
Optamos por probar algunos clásicos para evaluar su autenticidad: el Scotched Egg —con su huevo perfectamente cocido, carne bien sazonada y ese toque picante que lo hace irresistible— y el Fish and Chips, donde el crujiente del pescado, la cremosidad de la tártara y el contraste del puré de chícharos demostraron por qué este platillo es un ícono.
The Lamb no se limita a lo tradicional: el pappardelle de cordero, con su intensidad especiada balanceada por la frescura de los chícharos y ejotes, revela una veta más creativa pero igualmente fiel a los sabores británicos.






