Por: Hugo Reynoso
Cada mañana, millones de personas empiezan su día con una taza de café. Para muchos, es un latte calientito en vaso desechable, con tapa de plástico y, a veces, hasta popote. Lo que pocos consideran es la cantidad de basura que eso genera: un solo café para llevar puede convertirse en residuos que tardan cientos de años en desaparecer. Ahí es donde entra el concepto de zero waste en una cafetería.
El movimiento zero waste no es una moda pasajera, sino una filosofía que busca minimizar al máximo la basura que producimos. En el caso de las cafeterías, implica transformar todo el ciclo de consumo —desde los insumos hasta el desecho final— para reducir la huella ecológica.
Tal vez pienses que se trata solo de separar la basura, pero es mucho más profundo: es cuestionar cómo consumimos y cómo podemos hacerlo de manera más consciente.
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¿Qué significa zero waste en una cafetería?
Aplicar esta filosofía implica repensar cada detalle del servicio. Una cafetería que busca el zero waste opta por comprar a granel y con proveedores locales que eviten empaques innecesarios. Reemplaza los vasos desechables por tazas reutilizables e incentiva a sus clientes a llevar su propio termo. Además, aprovecha los residuos orgánicos —como el bagazo de café— para hacer composta o incluso para elaborar jabones o fertilizantes.
Eliminar los plásticos de un solo uso es otro paso clave. En lugar de popotes y cubiertos de plástico, se priorizan opciones compostables y, en la medida de lo posible, reutilizables. Y no solo se trata de materiales: también de optimizar agua, energía y educar a la comunidad en torno al consumo responsable.
¿Cómo puedes contribuir a la iniciativa zero waste en una cafetería?
Algunas opciones son llevar tu termo o taza, tomar tu café en el lugar para rechazar el uso de contenedores de un solo uso, busca cafeterías que aprovechan sus residuos, investiga sobre los desechables biodegradables.
