Si te bullean por algo…¿es mejor apropiarte de aquello que te dicen? Lo que pensé al conocer este concepto fue justo eso, que llevaron al extremo el cliché de que “en la CDMX se comen todo en un bolillo”. Tortas Niágara, con su diseño inspirado en las fuentes de sodas o loncherías de antaño, ofrece tortas con rellenos inesperados al son de rolas icónicas de banda o boleros.
La Hamelin es una torta de flautas doradas con todo y su crema y queso. Si consideras desmesurada esa fusión de antojitos, hay otra torta de cerdo en verdolagas o una de costilla en adobo. Probamos su creación de telera rellena con una tortita de huauzontle con queso asadero, para la cual, al ser bañada en caldillo de jitomate y hoja santa, necesitarás guantes de plástico y bastante habilidad para no acabar embarrado. También le dimos oportunidad a la de pulpo zarandeado, con alioli, jitomate, aguacate y queso asadero, con un adobo intenso bastante recomendable.
Todas se acompañan de papas fritas, pero si quieres algo más fresco y nutritivo, checa su ensalada de pepino persa, jitomate y jocoque. No todas las tortas son de guisos, también están las clásicas de milanesa, jamón o buevito para el desayuno. Si bien la porción no es tan enorme como las de los carritos callejeros, es suficientemente grande para quedar bien comido.
Si vas en horario godín, acompáñala con su cremosa agua de horchata-coco o una malteada de fresa, pero también puedes pedir un clamato, una cubita o destilados de la casa si vas en un plan más jocoso.
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