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Plaza Loreto, Centro
Ariette Armella

Fuentes de inspiración

Tenemos tantas que rara vez reparamos en ellas. Las fuentes de la Ciudad de México son famosas por numerosas, antiguas y disímiles. A continuación tres que vale la pena redescubrir.

Por Jorge Pedro Uribe
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Durante muchos años se le llamó San Gregorio. En 1929, cuando ya se le conocía con su nombre actual, el cual debe al Templo de Loreto, de Manuel Tolsá, se instaló una fuente que antes estuvo en el Paseo de Bucareli donde hoy se yergue el reloj chino. La fuente, también de Tolsá, es una de las más impresionantes del Centro, grande, con sus cinco chorros y una belleza que invita a sentarse a la orilla. Prostitutas, turistas enterados y vecinos sonrientes lo hacen, al parecer sólo faltas tú. Esta área, rodeada de edificios de Luis Barragán, y a pasos del tránsito pesado, es prácticamente inaccesible para el peatón. Una lástima, pues al centro se encuentra una hermosísima fuente que es posible admirar a la sombra de árboles bien cuidados. Hay que hacer el esfuerzo por conocerla. Una de las primeras zonas de la colonia en poblarse, con algunas casas estilo colonial, joyas del art deco y la linda fuente que aparece en la película Santa (Antonio Moreno, 1932). La fuente fue diseñada en concreto armado por el arquitecto José Gómez Echeverría, hace 86 años.

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