Bambis dientes de leche

Teatro
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 (Foto: Carlos Mercado. Cortesía Museo Universitario del Chopo)
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Foto: Carlos Mercado. Cortesía Museo Universitario del Chopo
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Foto: Carlos Mercado. Cortesía Museo Universitario del Chopo

El que una puesta en escena aluda al futbol, puede resultar muy atractivo y mucho más en una temporada dedicada por completo al máximo evento de este deporte.

Afortunadamente, este monólogo toma al balompié como contexto, pero no es su fin último. Antón Araiza escribió esta obra a partir de ciertas experiencias biográficas y de sus inagotables inquietudes como hacedor teatral. Él mismo la interpreta con la autoridad de ser uno de los actores jóvenes más sólidos de nuestra escena.

Uno de los principales aciertos de este montaje es la dirección de David Jiménez Sánchez, quien la asume con la ventaja de conocer bien a Antón, su compañero en la compañía Ocho Metros Cúbicos. Al universo del autor e intérprete, Jiménez le agrega su estilo cruel, mordaz y musical.

Los recuerdos de la infancia, el peso de la familia en el destino individual, el descubrimiento de una vocación, el futbol y el arte como pasiones inherentes al espíritu humano, son asuntos explorados hasta sus más divertidas y punzantes consecuencias por Araiza y Jiménez.

Si algo hay que agradecer a Bambis dientes de leche es precisamente que el actor se olvide de que es también el dramaturgo y se entregue a una dirección que quita cualquier asomo de melodrama. Aunque el final deje, después de tanta risa y evocaciones, un nudo en la garganta ante el sueño de alcanzar el mote de artista.

Por Enrique Saavedra

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