La divina ilusión

Teatro, Drama
Recomendado
5 de 5 estrellas
La divina ilusión
Foto: Cortesía de la producción

Esta obra del dramaturgo canadiense Michel Marc Bouchard (Tom en la granja), nos cuenta la historia de dos jóvenes seminaristas de principios del siglo pasado. Por un lado, Talbot, el mayor de una familia numerosa que tiene la esperanza de sacar de la miseria a su familia al convertirse en sacerdote. Por otro lado, Michaud es un amante del arte dramático y fanático de ”la divina” Sara Bernhardt, famosa actriz que se encuentra de gira por su ciudad en Quebec. Ante la visita de la diva, la iglesia se opone con fervor, al grado de enviar a dichos jóvenes a impedir que su obra de teatro se presente en el lugar.

Estos seminaristas, interpretados por los actores Dalí González y Eugenio Rubio, remarcan con su fuerza actoral y carisma los conflictos de los que escribe Bouchard: la contraposición de las clases sociales, el poder de la iglesia católica y los dilemas personales ante el deber ser. Pese a la anécdota sencilla y el humor ligero, poco a poco se van develando acontecimientos oscuros y profundos sobre el sufrimiento que rodea a los personajes.

La divina ilusión reflexiona también sobre el papel del arte en general. Ahí la importancia de recurrir a la figura de la gran diva de principios de siglo, Sarah Bernhardt, interpretada magistralmente por Pilar Boliver. El personaje de esta actriz es muy importante, pues además de estar basado en un persona real, su figura no es sólo el pretexto para hablar de doble moral e hipocresía, es un detonante de la importancia y el efecto del teatro en la sociedad.

Esta puesta en escena bajo la dirección de Boris Schoemann, cuenta con un elenco de 11 destacados actores como Alexis Valdés, Constantino Morán, Mahalát Sánchez, Miguel Corral, Miguel Conde, José Daniel Figueroa, Olivia Lagunas, Servando Ramos, Paula Watson y Gabriela Guraieb. La escenografía sintética de Fernando Flores coloca con agilidad al espectador lo mismo tras bambalinas que en los dormitorios del seminario, o en una fábrica de zapatos en el naciente siglo XX. Hay que fijarse en el detallado vestuario de época diseñado por María Estela Fagoaga y la propuesta musical en vivo (Joaquín López Chas) con los recursos vocales del elenco.

La divina ilusión es un bello trabajo que nos muestra un instante de vida y de pasión, capaz de revolvernos las entrañas y el corazón.

Por Jacqueline Molina

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