Limón, limón, limón, limón

Teatro
Recomendado
4 de 5 estrellas
Limón, limón, limón, limón
Foto: Cortesía de la producción

Time Out dice

4 de 5 estrellas

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Una comedia dulce y ácida como el limón

Marlene y Oliver se encuentran por primera vez en un lugar bastante particular: un cementerio de gatos. A partir de entonces comienzan una relación y a pesar de sus diferencias, logran crear su propio lenguaje.

La mayoría de las parejas desarrollan sus propios códigos personales, algunos incluso los reutilizan en su siguientes relaciones. Una vez que se le dice "te amo" a una persona, ¿pierde su valor al decírselo a alguien más? Cuando alguien te dice "aventamos un ladrillo a la ventana", ¿qué está diciendo realmente? La relación pasada de Oliver con Julie es un punto delicado de tocar para Marlene, pues su trabajo como abogada de divorcio claramente lo critica.

Pero las cosas se vuelven mucho más intensas cuando el gobierno, por razones poco explicadas, introduce una ley de silencio. Con esta nueva consigna, todos tienen un límite diario de solo 140 palabras por persona. Considerando que una persona en promedio usa alrededor de 123 millones de palabras durante su vida, está claro que, en tal situación, uno tendría que pensar mucho lo que se dice y cómo se dice.

Una de las cosas inteligentes de este texto de Sam Steiner es la manera de utilizar la comedia para criticar al sistema social en todas sus formas, tanto en las relaciones personales como en el régimen gubernamental, porque cuando estamos perdidos por las palabras, somos más impotentes.

Bajo la dirección y traducción de Paula Zelaya Cervantes (El Hilador), la puesta corre con un ritmo impresionante y aunque los elementos auditivos se vuelven repetitivos, los cambios de cada situación nos sorprenden durante toda la obra. Las actuaciones de Nahuel Escobar y Alejandra Redondo, alternando funciones con Ivonne Zurita y Roberto Beck, logran llevar el texto en el tono adecuado siempre en función de la situación, que en conjunto con el diseño minimalista de la escenografía de Javier Ángeles nos sumergen en esta comedia dulce y ácida como el limón.  

Por Jacqueline Molina

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