Sex Toy

Teatro, Drama
Sex Toy
Foto: Cortesía de la producción

Time Out dice

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Los conflictos con los que se enfrentan las mujeres a través de monólogos, música, canto y talento

Un grupo de mujeres se reúnen para hablar de un tema en común: la mujer como objeto en la sociedad contemporánea y la toma de conciencia frente a esta percepción de lo femenino.

De la iniciativa de Daniela Bueno, Johanna Juliethe y Oswaldo Maccio, Sex Toy, en el Foro Lucernaes un ejercicio introspectivo que convocó a 16 actrices en un primer encuentro que, como cuenta Daniela, “sorprendió a todos por el nivel de apertura que tuvieron los involucrados. Estas experiencias de acoso, abuso y violencia hacia nosotras o cercanas impactaron por su alto potencial dramático”. De esas reuniones surgió el denominado Laboratorio de escritura dramática Sex Toy: del testimonio a la ficción. “Cada una de las historias desarrolladas ahí partieron de un testimonio real o de una ficción que permite expresar lo que duele. Como director fui conduciendo, encargándome de aspectos técnicos, desentrañando el propósito de la historia. Ellas se acompañaron, rompieron el cristal y hablaron; crearon el espacio que necesitaban”, cuenta Oswaldo sobre el proceso de creación.

En esta primera puesta en escena, además de los textos de Daniela y Johana, también veremos a Amaya Blas, Gabriela Montiel, Patricia Pacheco, Samantha Castillo y Vera Linares con siete monólogos en donde su voz es acompañada de música, canto, video y ellas mismas, siendo el trabajo actoral la principal apuesta. Así, la reconciliación de la palabra y cómo esta afecta es abordado en Puta; La cubeta roja es una reflexión sobre las formas de represión dadas en el cuerpo femenino desde la niñez; ¿Esto es amor? es la pregunta de la primera experiencia sexual; y La vocación presenta cómicamente la naturaleza del macho, por mencionar algunas historias.

Estos despertares de voces femeninas latinoamericanas han hecho un eco en España donde paralelamente se replica el concepto. El director apunta: “Me conmueve muchísimo porque esto habla de un empoderamiento, es decir, no necesito la palabra de otro para hacer una representación, tomo mi propia voz.”

"La intención no es señalar, sino despertar, buscando generar una hermandad, pues para eso hacemos arte —para reflejar el presente y la sociedad—porque no estamos solas y no somos débiles”, finaliza Samantha sobre la voluntad de Sex Toy: un encuentro amoroso que genere esperanza y la posibilidad de un cambio.

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Por Jacqueline Molina

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