El musical que encanta al mundo, basado en la novela de Roald Dahl de 1998, llega en su versión mexicana con una propuesta totalmente nueva en diseño e iluminación, que eleva las apuestas. Platicamos con Jaime Camil, que, como la tradición dicta, da vida a la temible Tronchatoro en la versión de Matilda, el musical nunca vista en México.
¿Cuál es tu relación con Matilda, tanto con la película como con el musical?
Fue el primer musical que vi con mi hija Elena y, pues, vi la película de Danny DeVito y más recientemente la de Netflix con Emma Thompson. Me gusta mucho la historia y la música.
¿Abordarás el personaje desde algún recuerdo de la infancia o basándote en algún recuerdo de tu pasado?
Todos los personajes tienen un porqué y una preparación de mesa detrás muy importante. No quieres que el personaje sea de la nariz para afuera, quieres que el personaje sea de las entrañas hacia afuera y eso se hace con la ayuda de un gran director como Nick Evans, que hace un trabajo de mesa concienzudo, con propósito y con disciplina.
Queremos saber todo lo que podamos de Tronchatoro, por qué se comporta como se comporta, qué la hacía feliz o qué la ponía triste de niña, por qué se comporta como se comporta con los niños, etc. Una vez que tienes un perfil del personaje, pues viene lo divertido: Cómo habla, cómo canta, cómo se mueve, etc. Es muy bonito preparar un personaje para cualquier proyecto.
¿Cuál es el mayor reto físico de usar las prótesis y el vestuario de Agatha?
Pues quizá que adentro de la botarga hará mucho calor, sobre todo con el movimiento y el esfuerzo de cantar con el tono y la voz de Tronchatoro. El maquillaje no tiene prótesis, es sólo maquillaje. La peluca pesa un poco por el gran chongo que le diseñaron; espero que la peguemos muy bien para que no haya “percances”.
¿Cómo planeas equilibrar el terror y la comedia para que los niños te crean?
Es una villana muy simpática. Agatha se permite bromear y tener algunos momentos muy ligeros; ese equilibrio de ser una maldita a permitirse bailar y “pasarla bien” quizá logre un buen balance. Tampoco podemos olvidar que, como dice nuestro director Nick Evans: “¡Cada vez que Tronchatoro entra a escena, alguno de los niños podría morir!” ¡Ja,ja! Y eso se ve en la brillante actuación y reacciones de los niños, que siempre están en la cuerda floja cuando interactúan con Tronchatoro.
¿Cómo trabajarás la tesitura y el color de voz para que suene imponente y masculina sin perder la esencia del personaje original?
Eso fue una gran preocupación y, poco a poco, con el trabajo de Nick, fuimos encontrando su voz. El reto es cantar con su voz, ¡porque es medio nasal y “molestita”! Me inspiré en la voz que hacía mi amigo Flavio Medina cuando hicimos West Side Story juntos. Flavio hacía una imitación muy simpática de La Doña y de ahí saqué la idea de darle una voz similar a Tronchatoro.
¿Qué opinas de unirte a la tradición de hombres interpretando este papel femenino?
Increíble que se siga respetando lo que se concibió desde la concepción de la obra, que actores hombres interpretaran al personaje de Tronchatoro. Somos actores; el público entiende muy bien que estás haciendo un personaje y no creo que mezcle al actor con el personaje. Soy un actor que nunca ha interpretado a Tronchatoro, eso la hará “mi versión”, por así decirlo.
¿Por qué las familias deberían ir a ver este musical?
Alex Gou es el mejor productor de América Latina; el tamaño y valor de esta producción son simplemente inigualables. No verán este nivel en ninguna otra puesta en escena. Trabajar con Alex, además de ser un privilegio por nuestra amistad de tantos años, es una garantía absoluta de excelencia. Él jamás escatima en recursos cuando se trata de hacer crecer una producción y llevarla a un nivel verdaderamente majestuoso.
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Si son fans del teatro musical —y de Matilda en particular— no pueden perderse esta versión, que sin duda sentará un precedente mundial (sí, incluyendo Londres y Nueva York) sobre cómo debe montarse esta obra: con qué calidad y a qué escala.. El público en México puede estar tranquilo: está por vivir una verdadera megaproducción. Aquí puedes conseguir tus entradas.
Centro Cultural Teatro I, Cuauhtémoc 19. Vie 8pm, Sáb 4pm y 7:30pm, Dom 1 y 5pm.
