Un tranvía llamado deseo

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Un tranvía llamado deseo (Foto: Cortesía de la producción)
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Más de dos décadas que no se realizaba el montaje de esta icónica obra del dramaturgo Tennessee Williams en nuestra ciudad. Hoy, la directora Ionna Weissberg nos presenta una versión que descubre aquellos temas que estaban velados en la versión del 1947, año de su primer estreno.

La crisis de la edad, la pérdida del atractivo, la obsesión por la belleza y la sexualidad de la mujer madura, son tópicos que a la compañía Las Brujas Producciones le interesó explorar al realizar el montaje de Un tranvía llamado deseo; uno de los clásicos más importantes de la dramaturgia norteamericana.

Blanche DuBois baja del tranvía, con sólo una maleta que contiene todo lo que queda de su acomodada vida pasada. Pregunta por la dirección donde su hermana Stella vive junto con su esposo Stanley Kowalski, un obrero alcohólico y apostador. Las hermanas se encuentran y rememoran los recuerdos de su niñez en Belle Rêve, tierras que Blanche ha perdido.

La violenta relación de Stanley con su cuñada, a la que acusa de robar sus tierras, crece con intensidad mientras la convivencia obligatoria se desarrolla. Stella vive una relación violenta co-dependiente con Stanley que satisface su violenta sexualidad. Blanche, conoce a Harold Mitchel, amigo de su cuñado, y comienza una relación dulce con él, descubriéndole poco a poco su alcoholismo, su pasado y las desgracias que ha vivido.

Las dos hermanas representan una dualidad confrontada de lo femenino que muestran en cada personaje los tabúes como la pedofilia, el suicidio, la homosexualidad la violación y la violencia contra la mujer, de una época en la que no se hablada de ello. Iona Weissberg busca que estos temas sean más evidentes en medio e un ambiente sumamente violento, “es el contraste entre lo sublime y lo poético contra lo patéticamente Visceral”.

“Uno de nuestros objetivos como compañía es hacer teatro clásico en cuanto a obras maestras de una forma que sea atractiva para el público, es porque trabajamos de manera interesante y conmovedora”. Acota la directora sobre la necesidad de montar un clásico que resulta contemporáneo.

Por Irving Rivas

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